"ANTENOR ORREGO ESPINOZA
(1892-1960)"

 
  Por Tito Livio Agüero Vidal  
 
Nació el 22 de mayo de 1892 en Santa Cruz, entonces provincia de Chota (departamento de Cajamarca). Provenía de una modesta familia de clase media que migra en 1902 a la ciudad de Trujillo. Sus estudios los realizó en el Seminario Conciliar de San Carlos y San Marcelo y en la Universidad de La Libertad. En 1914 comenzó ya a escribir artículos para periódicos y revistas de la región y del extranjero.

En 1922 tiene la intención de seguir los pasos de su sobrino (Julio Gálvez Orrego) y de César Vallejo para emigrar al extranjero. En estas circunstancias se tropieza con Alcides Spelucín, quien le propone crear un periódico. Así surge El Norte en 1923. A partir de esa fecha comienza a poner una mayor atención a lo social y lo político. De ahí en adelante su vida estará marcada por una acción política comprometida con el cambio social. En una primera etapa será bajo un ropaje marxista (socialista), donde el influjo de José Carlos Mariátegui será notorio, y después en el aprismo.

 
 
En el PAP ocupó diversos cargos políticos de gran responsabilidad y siempre se le reputó como el filósofo de aquélla agrupación política. Fue elegido Senador de la República en 1945 (Frente Democrático Nacional). Intervino en forma destacada, junto con Luis Alberto Sánchez, quien lo hizo en la Cámara de Diputados, en el debate sobre el Estatuto Universitario que consagró los principios de la reforma universitaria de 1919. Con el golpe militar de 1948 (Manuel A. Odría) fue despojado arbitrariamente de los cargos para los que fue elegido.

En 1946, por decisión unánime de los profesores, con el apoyo incondicional del alumnado y con el beneplácito de toda la población norteña, ocupó el cargo de Rector de la Universidad de Trujillo; desde allí inició un conjunto de reformas con el objetivo de transformar dicha casa de estudios en un centro moderno de enseñanza superior. Su labor fue sin lugar a dudas notable pues con él se dio inicio a una radical transformación.
 
 

.Fundó la Facultad de Educación y de Comercio, el Instituto de Antropología y lo que es más importante se inauguró la Facultad de Medicina para lo cual contó con la valiosa colaboración del sabio Eleazar Guzmán Barrón y formuló las bases financieras y diseño los proyectos de la actual Ciudad Universitaria en el terreno que fue donado por Vicente González Obregoso

Sufrió fuerte persecución y fue un frecuente invitado a todas las cárceles que existían en el país en ese tiempo. Así, conoció el Real Felipe, la Intendencia de Lima, el Sexto y el Frontón; y estuvo preso en ocho oportunidades: 1921, 1927, 1929, 1933, 1934, 1944 y 1948.

Su trabajo intelectual se desarrolló en el campo filosófico. Es esta actividad, reflexiva y especulativa, poco común en el Perú de ese entonces y especialmente en un medio provinciano, la que prácticamente determina y orienta todo su quehacer intelectual. Serán con la mente y los ojos de la filosofía que se acercará a sus otras dos áreas de interés: la estética, y la crítica literaria, ejercicio que muestra su gran afición por las letras, de manera especial por la poesía, la novela y el teatro. También fue un promotor cultural y una persona muy interesada por la proyección social. Era un penetrante hurgador de vocaciones y capacidades; apoyó y catapultó decidida y desinteresadamente a los nuevos valores que aparecían, en su mayoría literatos y provincianos, como fue el caso de César Vallejo, Alcides Spelucín, Nicanor de la Fuente (Nixa), Ciro Alegría, Julio Garrido Malaver, etc.

La proyección social se materializó en su apoyo decidido a los trabajadores azucareros en los diversos conflictos que tuvieron con las haciendas desde 1920 hacia adelante, pero también en su permanente preocupación por la labor formativa y educativa a través de las Universidades Populares.

Su producción bibliográfica, periodística y ensayística es realmente inmensa. Varios libros editados e innumerables artículos y ensayos en revistas y periódicos del Perú y del extranjero dan testimonio de una incansable labor. Muchos de estos escritos, inclusive libros, se han perdido definitivamente como consecuencia de los diversos allanamientos y persecuciones a que fuera sometido durante su larga vida como político.

En vida sus libros publicados fueron Notas Marginales (1922), El Monólogo Eterno (1929), Pueblo Continente: Ensayos para una Interpretación de la América Latina (1939). Póstumamente se han editado: Estación Primera (1961), Discriminaciones (1965), Hacia un Humanismo Americano (1966), Mi Encuentro con César Vallejo (1989) y sus Obras Completas (1995). Escribió una serie de prólogos: Trilce de César Vallejo (1922), El Libro de la Nave Dorada de Alcides Spelucín (1926), Las Barajas y los Dados del Alba de Nicanor de la Fuente (1927) , El Año Trágico de Serafín Delmar (1933) y Palabras de Tierra (1940) y La Dimensión de la Piedra de Julio Garrido Malaver.

Fue un periodista nato y su pluma fue muy reclamada no sólo en las revistas y periódicos trujillanos, limeños y latinoamericanos: Iris (1915), La Semana (1915), La Reforma (1918-20), La Libertad (1921), El Norte (1923-1934), Mundial, Variedades, Claridad (1923), La Tribuna (1930-1960), Antorcha (1933-1934), APRA, Chan-chán, Sólido Norte, Ultimas Noticias, Nuestro Tiempo, Renovación (1944-1947), Idea, Impacto (1956-1957), Claridad (Buenos Aires), El Argentino (La Plata), Unión Liberal (Colombia), Repertorio Americano (Costa Rica), Alrededor de América (La Habana), Uruguay (Montevideo), La Pluma (Montevideo), Cuadernos Americanos (México), Antorcha (México), Nosotros (México), Cuadernos (París) y La Nueva Democracia (New York), etc.

El 17 de julio de 1960 muere en Lima. Su obra había quedado prácticamente en el más completo olvido, tanto por los que tenían la obligación de difundirlo -sus compañeros de partido- como por los nuevos intelectuales peruanos de los años 60, de orientación izquierdista no aprista, que lo "tacharon" por razones de su militancia política (Augusto Salazar Bondy). Sólo en estos últimos años los dos sectores han emprendido el camino de regreso, especialmente los apristas que recién en 1995 editaron sus Obras Completas. A nivel continental también se ha comenzado a revalorizar su pensamiento llamando la atención sobre su importancia y actualidad en la filosofía latinoamericana de hoy en día en los temas de la originalidad y autenticidad (Günther Maihold: 1988) pero también en los debates y polémicas que se suscitaron alrededor de la filosofía de la dominación (Salazar Bondy versus Leopoldo Zea) a fines de los años 60, como en la actual filosofía de la liberación que tiene en el filósofo Enrique Dussel a su máximo exponente.

 

 

 

   
 
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