Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

 

Transformación del individuo y de la sociedad


 
 

Escribe: Claudio A. Selamé*

 
     
 

Quisiera dejar el discurso lógico y filosófico por un momento e intentar algo práctico. Supongamos que vamos a construir una sociedad con la mayor perfección posible para el beneficio de sus ciudadanos. Supongamos que el recordatorio de Marco Flores acerca del cuarto poder del estado, el Congreso Económico de VRHT, se implementa junto con otras medidas económicas ¿Podemos pretender construir una sociedad perfecta en su legislación y sistema económico y no incluir a sus participantes? ¿Se puede crear un sistema económico sin tomar en cuenta el comportamiento de sus participantes?

Supongamos que le confiamos el gobierno a un grupo de individuos y le damos como tarea manejar el capital producido por el trabajo de nuestra sociedad. Supongamos que tenemos un grupo de leyes que asegura que todos reciban una porción suficiente de las riquezas del Estado y que las leyes aseguran que no exista la pobreza ni la miseria. Cuando llega el día de distribuir las riquezas encontramos que las arcas están vacías, que no hay mucho que repartir porque grupos anónimos han robado el producto del esfuerzo humano.

 ¿De qué sirvió nuestro perfecto sistema económico y político cuando el elemento humano falló, es decir lo saboteó?

El elemento humano es complejo y multifacético y no se limita por supuesto a robar o a mentir. Para ilustrar este punto mencionemos el caso del grupo Chrysler en Estados Unidos. La empresa automovilística Chrysler ha sido rescatada de la bancarrota en el pasado y hoy la compañía alemana Mercedes Benz, que había comprado Chrysler unos años atrás, quiere deshacerse de ella. ¿Por qué? Los empresarios de Chrysler tienen una cultura corporativa que puede describirse de esta forma. Los automóviles Chrysler son diseñados con arte y belleza pero están producidos con una ingeniería inadecuada y con materiales baratos.  Además los precios son altos en relación a la calidad del producto. Como consecuencia el público, cansado con reparaciones y gastos inútiles no compra los productos y la empresa quiebra. 


¿Podemos construir cosas bellas con partes falladas o de menor calidad y esperar que soporten la prueba del tiempo?

Me parece que el APRA justamente surgió primero debido a la calidad de sus fundadores y segundo debido a la solidez de sus propuestas. Entre nuestros círculos de California hemos fantaseado proponer una campaña para nosotros en Latinoamérica y el Perú  que consista en solo dos puntos: promover el no robar y no mentir. Pensábamos que bastaría que se redujera la incidencia del robo y de la mentira dentro de la población y en especial dentro de la clase que gobierna y administra las naciones para avanzar en la implementación de políticas y medidas económicas que no resulten en fracasos.

La conducta moral es independiente de la religiosa, puesto que una no garantiza la otra.  Al contrario, es concebible ser completamente amoral y religioso al mismo tiempo, o viceversa, ser moral y secular.  La persona cristiana puede tener el aliciente de permanecer moralmente limpio puesto que la salvación de su alma y su llegada a la vida eterna depende de ello. Pero la política no está enfocada con el mas allá o la vida eterna sino en la vida temporal, el aquí y el ahora.  Por lo tanto, a la política le interesa que el individuo siga un código moral por una razón práctica y razonable puesto que la implementación de sus programas depende de ello. 

 

Para aquellos que no están inclinados hacia la cristiandad o el teísmo, hay guías racionales y suficientes en otros sistemas filosóficos y morales.  Por ejemplo, el budismo, el sistema filosófico de India del siglo V propuesto por Siddhartha Gautama propone los diez preceptos:

Con acciones bondadosas purifico mi cuerpo
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de matar a seres vivos.

Con generosidad sin límite purifico mi cuerpo
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de tomar aquello que no me pertenece.

Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de una conducta sexual incorrecta.

Con comunicación veraz purifico mi habla
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de mentir.

Con palabras amables y agradables purifico mi habla
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de hablar con rudeza.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de hablar de banalidades.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de difamar.

Al abandonar la avaricia por la tranquilidad purifico mi mente.
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de la codicia.

Al cambiar el odio por la compasión purifico mi mente.
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de odiar.

Al transformar la ignorancia en sabiduría purifico mi mente.
Me comprometo a seguir la senda que consiste en
abstenerme de tener ideas erróneas.

 

 
 

La construcción de una sociedad justa necesita arquitectos preparados y confiables.  He aquí la necesidad de no ignorar este elemento básico en el movimiento político que propone el APRA.

El problema sin duda surgirá cuando alguien pregunte ¿cual son los códigos de conducta que debemos seguir?  ¿Cómo sabemos si algo es permitido y otra conducta no lo es?  ¿Quién decide qué es permitido?  ¿Adoptamos un código existente como los diez mandamientos o el código de Buda, o debemos crear uno nuevo? ¿Y si tenemos un código en nuestras leyes porque no son respetados?  ¿Y si no son respetados como los hacemos respetar?

Sabemos que un sistema económico injusto de distribución de las riquezas promueve los actos deshonestos en los ciudadanos, muchas veces no tanto por debilidad humana pero por necesidad material. Si el sistema económico ha creado una cultura que promueve con sus injusticias sistemáticas el robo y la mentira, y los ciudadanos han sido socializados en esta cultura ¿quién va a cambiar el sistema?

En los discursos públicos de VRHT que he tenido la buena fortuna de escuchar el menciona muchas veces valores morales y guías de conducta sin mencionar una fe específica. El practicaba lo que predicaba. Algunas personas piensan que mencionando en sus discursos a Dios o la fe que ellos profesan están promoviendo una conducta moral.  En esto se equivocan puesto que la decisión de comportarse moralmente es una decisión separada y distinta.  La decisión de ser religioso y la decisión de seguir un código moral son dos decisiones separadas. Uno puede hacer una decisión y no la otra.  Es fácil  decir que uno es religioso pero solo Dios sabe si es cierto o no. Pero si alguien dice que sigue un código moral esto se puede comprobar con la conducta que se observa en él.

El rol del PAP debe incluir este elemento básico moral y es el único que tal vez puede lograrlo. ¿Por qué? Porque el APRA no sirve a ningún interés elitista o de clases sino que promueve el bien de la sociedad como una totalidad y por lo tanto tiene un aliciente en su diseño para ser claro y transparente con todos los ciudadanos. No es un partido de esta clase social o de este grupo económico, sino que el APRA fue fundado para representar los intereses de la sociedad entera justamente en oposición a los intereses de un grupo en particular como el imperialismo o sus aliados. EL APRA corrige en cierta forma el rol de las clases pudientes y defiende el rol de las clases oprimidas. Corrige el rol de las clases pudientes porque denuncia su negativa tendencia a colaborar con el imperialismo en detrimento del interés colectivo nacional. Defiende el rol de las clases oprimidas porque las levanta en su justa dignidad al nivel que merecen de completa participación en la cultura y en la economía. No elimina ni una ni la otra pero las pone en dialogo genuino. He aquí la propuesta del cuarto poder del Estado: el Congreso Económico de VRHT.

Por esta razón el Estado Aprista difiere del Estado diseñado por otros partidos políticos.  El Estado Aprista es el Estado de todos los sectores de la sociedad para servir los intereses de todos estos sectores. Así fue propuesto por sus fundadores. El APRA es un “frente único de trabajadores manuales e intelectuales contra el imperialismo y por la justicia social” (Haya de la Torre: Una vida ejemplar y ejemplarizadora por Alberto Vera la Rosa, 2007, p.46)

22-10-2008


 
 

(*) Claudio A. Selamé, doctor en sicología clínica, graduado del California School of Professional Psychology, licenciado en filosofía y teología del seminario St. John y de la Universidad Católica de Chile. Miembro del Taller de Estudios Políticos y Sociales Antenor Orrego en http://www.tallerorrego.org/

 
     
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