La construcción de una sociedad justa necesita arquitectos preparados y confiables. He aquí la necesidad de no ignorar este elemento básico en el movimiento político que propone el APRA.
El problema sin duda surgirá cuando alguien pregunte ¿cual son los códigos de conducta que debemos seguir? ¿Cómo sabemos si algo es permitido y otra conducta no lo es? ¿Quién decide qué es permitido? ¿Adoptamos un código existente como los diez mandamientos o el código de Buda, o debemos crear uno nuevo? ¿Y si tenemos un código en nuestras leyes porque no son respetados? ¿Y si no son respetados como los hacemos respetar?
Sabemos que un sistema económico injusto de distribución de las riquezas promueve los actos deshonestos en los ciudadanos, muchas veces no tanto por debilidad humana pero por necesidad material. Si el sistema económico ha creado una cultura que promueve con sus injusticias sistemáticas el robo y la mentira, y los ciudadanos han sido socializados en esta cultura ¿quién va a cambiar el sistema?
En los discursos públicos de VRHT que he tenido la buena fortuna de escuchar el menciona muchas veces valores morales y guías de conducta sin mencionar una fe específica. El practicaba lo que predicaba. Algunas personas piensan que mencionando en sus discursos a Dios o la fe que ellos profesan están promoviendo una conducta moral. En esto se equivocan puesto que la decisión de comportarse moralmente es una decisión separada y distinta. La decisión de ser religioso y la decisión de seguir un código moral son dos decisiones separadas. Uno puede hacer una decisión y no la otra. Es fácil decir que uno es religioso pero solo Dios sabe si es cierto o no. Pero si alguien dice que sigue un código moral esto se puede comprobar con la conducta que se observa en él.
El rol del PAP debe incluir este elemento básico moral y es el único que tal vez puede lograrlo. ¿Por qué? Porque el APRA no sirve a ningún interés elitista o de clases sino que promueve el bien de la sociedad como una totalidad y por lo tanto tiene un aliciente en su diseño para ser claro y transparente con todos los ciudadanos. No es un partido de esta clase social o de este grupo económico, sino que el APRA fue fundado para representar los intereses de la sociedad entera justamente en oposición a los intereses de un grupo en particular como el imperialismo o sus aliados. EL APRA corrige en cierta forma el rol de las clases pudientes y defiende el rol de las clases oprimidas. Corrige el rol de las clases pudientes porque denuncia su negativa tendencia a colaborar con el imperialismo en detrimento del interés colectivo nacional. Defiende el rol de las clases oprimidas porque las levanta en su justa dignidad al nivel que merecen de completa participación en la cultura y en la economía. No elimina ni una ni la otra pero las pone en dialogo genuino. He aquí la propuesta del cuarto poder del Estado: el Congreso Económico de VRHT.
Por esta razón el Estado Aprista difiere del Estado diseñado por otros partidos políticos. El Estado Aprista es el Estado de todos los sectores de la sociedad para servir los intereses de todos estos sectores. Así fue propuesto por sus fundadores. El APRA es un “frente único de trabajadores manuales e intelectuales contra el imperialismo y por la justicia social” (Haya de la Torre: Una vida ejemplar y ejemplarizadora por Alberto Vera la Rosa, 2007, p.46)
22-10-2008
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