Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

 

EL TRATAMIENTO DEL CAPITALISMO EN EL PENSAMIENTO DE VICTOR

 RAUL HAYA DE LA TORRE

 

 
 

Nélson Vásquez Juárez *

16/09/2008

 
 

 

La conmemoración de los 80 años de la redacción del libro “El antimperialismo y el Apra” de Víctor Raúl Haya de la Torre es una ocasión para analizar el pensamiento del Jefe del Aprismo sobre el capitalismo.   A pesar del título del libro Haya de la Torre no es un anticapitalista, por el contrario, consideraba que era una etapa necesaria en la historia de los pueblos indoamericanos. En este artículo vamos a tratar tres temas respecto a la visión de Haya de la Torre sobre el capitalismo: que es un sistema económico y de organización superior a los anteriores, que el imperialismo es la primera etapa del capitalismo en Indoamérica y la inversión extranjera.

En la nota preliminar a la primera edición del “antiimperialismo y el Apra”, Haya señala que “empero, vale no olvidar que el sistema capitalista del que el imperialismo es máxima expresión de plenitud, representa un modo de producción  y un grado de organización económicos superiores a todos los que el mundo ha conocido anteriormente y que, por tanto, la forma capitalista es paso necesario, período inevitable en el proceso de la civilización contemporánea. No ha de ser un sistema eterno –porque lleva en sí mismo contradicciones esenciales entre sus métodos antitéticos de producción y apropiación-, pero tampoco puede faltar en la completa evolución de alguna sociedad moderna. Consecuentemente, para que el capitalismo sea negado, abolido, superado, debe existir, madurar y envejecer con mayor o menor aceleración, pero su presencia no puede suprimirse del actual cuadro histórico del desenvolvimiento humano.  Las estupendas conquistas que sobre la naturaleza han conseguido la ciencia, los descubrimientos y la técnica al servicio del gran industrialismo y la obra emancipadora que está llamada a realizar la fuerza social que sus sistema plasma y organiza –el proletariado-, son los legados de la era capitalista. Con ellos y por ellos deberá alcanzarse la estructuración de un nuevo orden económico” (1)

Esta larga cita nos permite apreciar que para Víctor Raúl Haya de la Torre el capitalismo es un grado de organización económico superior a los anteriores que hubo en la historia de la humanidad. Incluso reconoce “las estupendas conquistas que sobre la naturaleza ha conseguido la ciencia, los descubrimientos y la técnica al servicio del gran industrialismo”. Haya, entonces,  no rechaza el capitalismo.  A lo largo de toda su obra reconocerá los aportes y necesidad del sistema capitalista.

Haya de la Torre sostenía que aceptando la realidad política y económica del mundo e Indoamérica no era posible tener como objetivo la destrucción del capitalismo. Así expresa lo siguiente:

“Tenemos, pues, planteado en Indoamérica un problema esencial que siendo básicamente económico es social y es político: la dominación de nuestros pueblos por el imperialismo extranjero y la necesidad de emanciparlos de ese yugo sin comprometer su evolución ni retardar  su progreso. Ante todo, vale examinar una cuestión primaria e ineludible, si el capitalismo bajo su forma imperialista es la causa de nuestro sometimiento económico, ¿debemos librarnos de él destruyéndolo, abatiéndolo, para ganar así nuestra libertad? Quien responda negando rotunda y simplemente, dejará las cosas como están. Pero quien conteste afirmando también rotunda y simplistamente, implicará que Indoamérica puede suprimir una etapa de la historia económica del mundo, la cual, como hemos visto, no puede pasarse por alto.” (2)

Sobre la necesidad del capitalismo en Indoamérica Haya agrega lo siguiente:

“El Aprismo sitúa el problema en términos más concretos, más realistas: si Indoamérica vive aún las primeras etapas del industrialismo que debe continuar necesariamente su proceso; si no tenemos aún definitivamente formada la clase proletaria que impondría un nuevo orden social y si debemos libertarnos de la dominación subyugante del imperialismo, ¿por qué no construir en nuestra propia realidad “tal cual ella es”, las bases de una nueva organización económica y política que cumpla la tarea educadora y constructiva del industrialismo, liberada de sus aspectos cruentos de explotación humana y de sujeción nacional?” (3) Haya habla de la “tarea educadora y constructiva del industrialismo” que tiene que cumplirse en Indoamérica, pero “liberada de sus aspectos cruentos de explotación humana y de sujeción nacional”.

Víctor Raúl, en la misma línea de pensamiento, dice lo siguiente:

“Así, la industrialización científicamente organizada, seguirá su proceso civilizador. Tomaremos de los países de más alta economía y cultura lo que requieran nuestro desarrollo material y el engrandecimiento de nuestra vida espiritual. Negociaremos con ellos no como súbditos sino como iguales. Sabiendo que ellos necesitan de nosotros tanto como nosotros de ellos, las leyes del intercambio deben cumplirse equilibradamente.” (4)

“Proceso civilizador” es el rol que tiene que cumplir la industrialización en América Latina.

En su libro “Treinta años de aprismo” Haya sostiene que “la desfeudalización de nuestros países lleva implícita su industrialización.”(5)  Explicando que:

“si desfeudalizar significa progresar, y si la etapa económica subsiguiente de la feudal es la industrialización, y si ésta sólo puede cumplirse en Indoamérica dentro del sistema capitalista, o imperialista, es inobjetable una deducción obvia: el imperialismo es un fenómeno económico de acción ambivalente; comporta peligro pero también trae progreso para los países de economía retardada. Así se explica que el antimperialismo sea para el Apra ‘un gran impulso constructivo’; es decir, no un simplismo demagógico, nihilista, que pretende una falaz liberación económica de nuestros pueblos retrogradándolos a la primitividad, sino que aboga por su industrialización civilizadora.”(6)

 

Este pensamiento del rol “civilizador” del capitalismo industrial Haya de la Torre lo mantiene a lo largo de su vida. Así, en la Nota Prologal a sus Obras Completas, suscrita el 30 de enero de 1977, Haya de la Torre cita partes del Manifiesto Comunista donde Marx y Engels destacan “la prodigiosa obra transformadora” del capitalismo y el papel revolucionario de la burguesía al crear enormes fuerzas productivas, coincide con ellos expresando lo siguiente:  “este exaltado elogio, sin duda justo, que los fundadores del socialismo científico hacen del capitalismo industrial y de su clase burguesa europea, -promotora de la portentosa obra genial de sus inventores, maestros, tecnólogos y guías del ‘trabajo social’-” (7) Lo escrito por allá en 1977 es en esencia lo mismo que en “El antimperialismo y el Apra” respecto al capitalismo.

Una de las tesis fundamentales del aprismo es sobre el imperialismo. Para la doctrina aprista el imperialismo es la inferior o primera etapa del capitalismo moderno en los países subdesarrollados. Sobre el particular Víctor Raúl en su libro auroral sostiene que “cuando el capitalismo tramonta, es que se extiende y desplaza; deviene imperialista. Emigra, vuela lejos como el polen de ciertas plantas en flor y se asienta y germina donde halla condiciones favorables, para prosperar. Es por eso que si, según la tesis neo-marxista, ‘el imperialismo es la última etapa del capitalismo’, esta afirmación no puede aplicarse a todas las regiones de la tierra. En efecto, es ‘la última etapa’: pero sólo para los países industrializados que han cumplido todo el proceso de la negación y la sucesión de las etapas anteriores. Mas para los países de economía primitiva oretrasada a los que el capitalismo llega bajo la forma imperialista, ésta es ‘su primera etapa’” (8) 

Esta tesis Haya la sostiene toda su vida en debate contra el comunismo. Para Haya el aprismo es el pensamiento político que había sabido interpretar adecuadamente el fenómeno del imperialismo desde el punto de vista de los países subdesarrollados. En el Prologo a sus Obras Completas escribió:

“Y antes de los tres años de fundada llevó al primer Congreso Antiimperialista Mundial de Bruselas un planteamiento definitorio  del imperialismo, opuesto a la tesis de Lenin, sustentada por la III Internacional de Moscú, según la cual ‘el imperialismo es la etapa superior o última del capitalismo’. Contrariamente, nuestra definición objeta y condiciona al enunciado leninista alegando que él corresponde solamente a los países de alto desarrollo industrial: El APRA define que ‘el imperialismo es la inferior o primera etapa del capitalismo moderno en los países precapitalistas o industrialmente subdesarrollados’”. (9) Agrega Víctor Raúl que “el APRA defiende desde su fundación, como se ha visto, que el imperialismo es la primera etapa del capitalismo en los países subdesarrollados, a donde él llega y se implanta como sistema económico dominante, y recuerda que en estos países no se ha producido nunca la máquina, ni ninguno de los grandiosos inventos que Marx  y Engels describen con los tramos históricos determinados por el advenimiento de la burguesía europea de la que ‘cada etapa de su evolución ha ido acompañada del correspondiente progreso político’. El APRA recuerda, además, una diciente cita de Marx que nos advierte cómo ‘ya don Quijote tuvo que arrepentirse por haber creído que la Caballería Andante era compatible con todas las formas económicas de la sociedad’. Y los apristas creemos que el socialismo o comunismo tampoco lo es.”(10)

Otras tesis del aprismo es sobre el rol de capital extranjero en nuestros pueblos. El planteamiento aprista ha sido poco entendido tampoco por el comunismo criollo como por la oligarquía, unos lo acusaban de fascista y los otros de comunista.

En el “Antimperialismo y el Apra” el creador del aprismo sostiene que es necesario la inversión extranjera en nuestros países pero negociando adecuadamente con el capitalista. Rechaza la sumisión absoluta al capital y aceptarlo sin ponerle condiciones. Así, Haya sostiene lo siguiente:

“¿Nuestros países necesitan de capitales? La respuesta es afirmativa: Sí.
Si los necesitan, ¿hay que darles entrada vengan de donde vengan y vengan como vengan? La respuesta es negativa: No.
Y es menester explicarse:
En tanto que el sistema capitalista impere en el mundo, los pueblos de Indoamérica, como todos los económicamente retrasados, tienen que recibir capitales del extranjero y tratar con ellos. Ya queda bien aclarado en estas páginas que el Apra se sitúa en el plano realista de nuestra época y de nuestra ubicación en la geografía y en la historia económica de la humanidad. Nuestro tiempo y nuestro espacio económicos nos señalan una posición y un camino: mientras el capitalismo subsista como sistema dominante en los países más avanzados, tendremos que tratar con el capitalismo. ¿Cómo tratar? He ahí la gran cuestión.” (11)

Haya es claro en su pensamiento y realista también. Haya dice hay que tratar con el capital porque sostiene que el capital emigra por una ley económica que le obligue a salir de los países desarrollados: “No es difícil saber que el capital moderno que busca, fuera del país de origen, campos de provechosa inversión, medios de acrecentarse, no emigra por hacer el bien, por contribuir al progreso mundial, por atracción de aventura o por patrióticos ensueño de llevar lejos su bandera, su cultura y su lengua. La emigración del capital se produce obedeciendo a una ley económica tan imperiosa como la que impele a recibirlo a los pueblos no económicamente desarrollados.” (12)

Además, la doctrina aprista sostiene que es el Estado antiimperialista quien debe tratar con el capital extranjero. Haya sobre el particular expone lo siguiente:

“La síntesis aprista enuncia que mientras subsista el presente orden económico en el mundo hay capitales necesarios y buenos y otros innecesarios y peligrosos. Que es el Estado y sólo él –el Estado Antimperialista-, el que debe controlar las inversiones de capitales bajo estrictas condiciones, afirmadas en la necesidad que obliga al capital excedente de los grandes centros industriales a emigrar. La etapa capitalista debe, pues, cumplirse en nuestros países bajo la égida del Estado antimperialista.” (13)

La razón por la cual el Estado Antimperialista es quien debe tratar con el capital es porque Haya de la Torre, con realismo genial, se da cuenta que si bien es cierto el capitalismo es un grado de organización económica superior, también se da cuenta que el capitalismo y el imperialismo tienen un lado de explotación. En “Treinta Años de Aprismo” Víctor Raúl al tocar este aspecto expresará lo siguiente:

“Empero, el imperialismo, que es el sistema capitalista en nuestros pueblos, a despecho de que significa un régimen de producción más avanzado, más civilizador que el feudal dominante en Indoamérica, no redime a los trabajadores de la injusticia, aunque eventualmente mejora sus condiciones de vida y sus relaciones con la clase patronal. La explotación del hombre por el hombre continúa bajo nuevas formas, y a la brutalidad y miseria de la servidumbre esclavizante impuesta por el latifundismo, en todas las ramas de labor que se rigen por sus métodos, suceden otras desigualdades y otros excesos. Cierto es que la industrialización imperialista posibilita la organización sindical de los productores, y esta innovación constituye una de sus más remarcables ventajas. Mas el mayor peligro que el imperialismo encierra para los pueblos en cuyos perímetros nacionales se produce la penetración capitalista es el de que a la par que económico devenga imperialismo político.”(14)  

El planteamiento de recibir el capital extranjero pero negociando con el no fue entendido por la oligarquía y por los defensores del capitalismo salvaje. Haya sobre el particular expresa lo siguiente:

“Y realizar esa tarea es hacer obra de creación social, no necesariamente socialista. Aunque para los voceros del extremismo capitalista norteamericano –la facción de los que pretenden regresar al capitalismo a una praxis librecambista decimononica- todo lo que signifique intervencionismo del Estado, control o planeación es socialismo; al igual que es comunismo todo movimiento democrático que tienda a detener los avances y excesos capitalistas cuando pretenden imponerse en nuestros países como nuevos conquistadores con el respaldo de sus gobiernos y marinerías.” (16)

La coherencia del pensamiento del creador del aprismo en las tres tesis que hemos revisado es impecable. Haya parte del supuesto que el capitalismo es un sistema, un modo de producción superior a los anteriores que ha habido en la humanidad, además, el capitalismo no puede ser destruido en los países de la periferia sino en el centro mismo de su desarrollo. Luego, si el capitalismo es un modo de producción superior, entonces, nuestros pueblos deben necesariamente pasar por dicha etapa. Ahora bien, esa etapa llega a nuestros pueblos con el imperialismo (primera etapa del capitalismo en nuestros pueblos y no la última). Entonces, hay que aceptar los capitales que vienen a nuestros pueblos pero negociando, estableciendo reglas, dándoles seguridades, pero también que su inversión se haga en el marco de un plan de desarrollo nacional. 

Lima, 16 septiembre 2008

 

NOTAS

(1) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la segunda edición 1936, Editorial Ercilla. Reimpreso en Diciembre 1988, p. 20
(2) Idem. pp. 21 y 22
(3) Idem. p. 25
(4) Idem. p. 27-28
(5) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-VI, p. 306
(6) Idem.
(7) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-I, p. XXVI
(8) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la segunda edición 1936, Editorial Ercilla. Reimpreso en Diciembre 1988, p. 21
(9) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-I,  p. XXV.
(10) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-I,  p. XXXII.
(11) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la segunda edición 1936, Editorial Ercilla. Reimpreso en Diciembre 1988, p. 156
(12) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la segunda edición 1936, Editorial Ercilla. Reimpreso en Diciembre 1988, p. 157
(13) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El antimperialismo y el Apra”, Edición Facsimilar de la segunda edición 1936, Editorial Ercilla. Reimpreso en Diciembre 1988, p. 159
(14) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-VI, p. 399
(15) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-VI, p. 344
(16) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, Edición 1985, T-VI, p. 344

 

 

 

 

 
     
 

* Integrante del Taller de Estudios Sociales y Políticos "Antenor Orrego".

 
 

 

 
 

 

 
     
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