El gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) ha sido muy criticado por sectores de la derecha peruana. Haya de la Torre, en cambio, sostuvo que el programa del gobierno de Juan Velasco Alvarado estaba inspirado en el programa aprista de 1931. Así, lo reconoció el Jefe del Aprismo en sus distintos discursos de la década del 70, citemos el del 20 de febrero de 1971:
“En una noche como ésta, en 1969, vine también aquí, en esta misma fecha conmemorativa, para expresar que ante los hechos consumados en octubre del año precedente, que nosotros constatábamos, de acuerdo con el programa enunciado por el nuevo Gobierno Militar, que lo que se intentaba ahora, -rompiendo con los precedentes de las antiguas Juntas Militares, ensañadas siempre en su persecución anti-aprista-, era que por primera vez, y sorpresivamente, se nos anunciaba algo, que era para nosotros como un augurio y una esperanza: Que el programa aprista perseguido, por el cual habíamos sido nosotros proscritos 40 años, adquiría ahora la vigencia de ser un nuevo guión de reformas y transformaciones, en nombre deuna revolución militar.” (1) (subrayado nuestro)
Agregaba Haya de la Torre en ese mismo discurso lo siguiente:
“Ante ese hecho, yo comenté desde esta misma tribuna, que se trataba de ‘buscar un tiempo largamente perdido’, -alusión y referencia a una bella obra literaria del genio francés, que ha dado vuelta al mundo-, pero que significaba de nuestra parte, la expectativa de que alguna vez ese programa que fue nuestro, ese programa que trajo al Perú por primera vez en 1931 la voz admonitiva y precursora de una gran transformación, podría ser entendido y comprendido, como una nueva norma innovadora y verdaderamente revolucionaria para el futuro de la patria.” (2)
En el ya citado discurso, Víctor Raúl precisaba que “y este es el fenómeno de la llamada ‘revolución peruana’: el programa enhestado por la Fuerza Armada en esta época, que hay que reconocerlo y hay que decirlo con gallardía y con sinceridad, es el mismo programa del Partido Aprista de 1931.” (3) (subrayado nuestro)
Otra parte del mismo discurso el cual pasamos a citar por considerar de importancia histórica lo aseverado por Haya de la Torre:
“¡No nos equivoquemos…ni nos engañemos a nosotros mismos! ¡No aceptemos como veredictos inapelables aquellas afirmaciones falaces de que, la ‘revolución peruana’ que ahora se trata de llevar adelante, no tiene precedentes ni imita a nadie! ¡Eso no es verdad!... La verdad es que el programa Aprista que dijo ya desde 1931 que había que nacionalizar Brea y Pariñas, que había que realizar la Reforma Agraria, que había que hacer cooperativas, que había que educar gratuitamente al pueblo, que había que descentralizar este gobierno limeñizante que domina al país desde la capital,-como dijo González Prada-, ‘Como una ventosa que chupa la sangre a toda la nación’. Nosotros propusimos eso y más el 31 y nosotros fuimos perseguidos, zaheridos, vilipendiados, calumniados y relegados a la ilicitud y a la proscripción, porque habíamos dicho que era necesaria la justicia en el Perú con pan y libertad.” (4)
Agrega Víctor Raúl:
“Hemos pedido diálogo… y se nos ha desdeñado. Hemos dicho que estamos listos a cooperar en toda transformación del Perú, que no nos podemos oponer a ninguna de las reformas propuestas porque todas son nuestras, porque todas han salido de nuestro Programa.” (5)
No es el único discurso en el cual Haya de la Torre ha mención a la similitud del programa de gobierno del velasquismo y el programa aprista de 1931. Así, en su discurso en el Día de la Fraternidad en el Campo de Marte del 18 de febrero de 1972, expreso lo siguiente:
“Y aquí es necesario que subrayemos una declaración expresa y perentoria del
Partido: ¡Nosotros no queremos ir atrás! No queremos que el país retroceda, porque todas las reformas preconizadas, anheladas, proclamadas hoy, pertenecen originariamente a nuestro ideario y son parte inseparable de nuestro previsor programa doctrinario de 1924 y 1931…
Nosotros hemos aspirado desde hace cuarenta años a un cambio profundo y radical en el orden social y económico del Perú. De modo que estamos de acuerdo con todo aquello que signifique impulso constructivo y voluntad renovadora, de verdadera transformación nacional… Y es esa actitud la que nos llevaba a afirmar que no somos extraños ni indiferentes a los programas de cambio y revolución.
Extraños son los que fueron adversarios de nuestro programa aprista de cambio y renovación. Pero nosotros no hemos sido nunca contrarios a lo que por su origen es nuestro propio programa. Lo que queremos es –repetimos- que el programa se cumpla con la participación del pueblo que es el protagonista infaltable, indeficiente de todo intento de transformación.” (6)
Víctor Raúl termina su discurso de 1972 diciendo lo siguiente:
“Y al terminar, decir una vez más que no queremos, como se ha dicho, la restauración de un pasado contra el cual nosotros hemos luchado y luchamos. Somos los iniciadores de estas reformas. Somos los adelantados de la transformación del Perú. Léase el Programa de Gobierno Aprista de 1931. Recuérdese nuestra lucha, nuestro padecimiento, nuestro martirologio por esos mismo ideales que ahora se enarbolan como novedades surgidas el 3 de octubre de 1968. Nosotros queremos progreso, reformas, transformación. Por ello se fundó el Partido Aprista.
Nosotros hemos dicho: ‘Nacionalización progresiva de la riqueza’, desde 1924. Postulado que ahora se está cumpliendo con los contratos del petróleo. Nosotros dijimos cooperativismo y propusimos los proyectos de ley para la cooperativización de las empresas agro-industriales en los valles del Norte en 1945 y en 1956.
(…)
Los apristas, reitero, hemos luchado más de treinta años por esas aspiraciones que ahora son programas de renovación y de cambio. Por eso nosotros queremos que las reformas se completen con la cabal participación del pueblo y que cada ciudadano sepa qué significa la transformación que ahora se intenta y que nosotros tanto hemos preconizado.” (7).
El Jefe del Aprismo, en su discurso con ocasión del 42 Aniversario del Partido Aprista Peruano, del 21 de setiembre de 1972, insiste en la paternidad del aprismo respecto del programa velasquista. Haya expresa como “lo dijimos el 18 de febrero, no nos oponemos -¡Cómo vamos a oponernos!- a ningún intento de progreso y de reforma en el Perú; porque todos los que aquí se han producido y enunciado, son nuestros…” (8)
Agrega Víctor Raúl:
“Nosotros fuimos tan reformistas en 1931 que se nos acusó de comunistas, de disociadores, de anarquistas y se nos condenó como ‘enemigos del orden social’ y de la ‘seguridad del Estado’. De modo que la paternidad de ese programa es innegable. Porque hemos querido y queremos una transformación en el Perú; porque hemos querido y queremos este llamado ‘cambio de estructuras’, -que a veces ahora no se explica bien-, y porque sabemos que los cambios de estructuras comienzan con el hombre. Y el problema del hombre es el problema de su libertad antes que nada.” (9)
En otra parte de su discurso Haya de la Torre precisa que “simplemente opinamos como ciudadanos que reconocemos que gran parte de este programa es programa originariamente nuestro, pero que nos lamentamos que no sea cumplido dentro de las condiciones que nosotros hemos exigido como necesarias e indispensables para que una verdadera transformación del Perú se produzca.” (10)
Asimismo, en su Discurso del 23 de febrero de 1973, por el Día de la Fraternidad, Haya sostiene lo siguiente:
“¿Por qué quiere dialogar el APRA?... Lo fundamental para nosotros es que cuando demandamos diálogo con los poderes actuales, lo hacemos con un doble derecho: Primero, porque todo ciudadano tiene el imperativo moral y cívico de exigir cuentas sobre la vida del Estado; y segundo, porque nosotros los apristas tenemos antecedentes que nos dan el derecho de interrogar a quienes esgrimen toda una nueva ideación revolucionaria, de la cual nosotros somos basalmente autores.”(11)
En este mismo discurso Haya de la Torre expresa la tesis aprista sobre el Estado antimperialista planteando tres temas fundamentales sobre la economía: el estado empresario, clase trabajadora e inversión extranjera. Así, Víctor Raúl dice lo siguiente:
“Por eso nosotros sostenemos que hay que aplicar al Estado que nosotros llamamos antiimperialista, o sea el Estado de los países en desarrollo, los principios de la democracia institucional representativa que conjunciona y coordina la presencia de las tres necesidades de un pueblo de desarrollo: un Estado empresario y democrático, una clase trabajadora con plenas garantías de trabajo bien pagado, y una inversión extranjera ineludible e inaplazable a la que hay que dar reales garantías para que haya movimiento económico en el país.” (subrayado nuestro) (12)
En su discurso del 22 de febrero de 1974, por el Día de la Fraternidad, Haya vuelve a tocar el tema de similitud entre el programa revolucionario de las Fuerzas Armadas y el programa aprista. Haya dijo lo siguiente:
“Repetimos, como lo hemos dicho muchas veces, que nosotros como Partido autor e iniciador en el Perú de todas las reformas fundamentales que se ha planteado y se ha proyectado, no queremos ir atrás, queremos progreso, reforma, desarrollo, pero queremos que el pueblo participe en la ejecución de estos planteamientos y que la democracia se establezca, porque la democracia significa el mejor instrumento revolucionario para llevar adelante estas obras realizadoras de bienestar y de verdadera transformación del país, con justicia y seguridad para el pueblo.” (13)
Agrega el Jefe del Aprismo:
“… por eso nosotros frente a un gobierno como el que rige los destinos del país le repetimos clara y honestamente: estamos con las reformas, queremos la transformación del Perú, estamos de acuerdo con todo aquello que signifique, -de acuerdo con los programas de nuestro Partido-, principios de antiimperialismo, de nacionalización progresiva de la riqueza, de trato de poder a poder con los países desarrollados, pero todo ello
en consenso y confluencia con una organización democrática en la que el pueblo tenga qué decir, tenga qué opinar, pueda oponerse y expresar sin reservas su enteriza libertad. “(14)
Es importante resaltar, en el contexto de este artículo, lo que Haya expresaba sobre las nacionalizaciones realizadas por el gobierno de Acción Democrática en Venezuela. Víctor Raúl expresaba lo siguiente:
“Los ejemplos, compañeros, de un país como Venezuela del cual ha hecho alusión nuestro compañero Cox en una imagen nostálgica de lo que fue en el pasado, bajo la tiranía de Juan Vicente Gómez, pero que como contraste debemos considerar lo que es la Venezuela de hoy cuyas concesiones petrolíferas que Juan Vicente cedió, Acción Democrática está próxima a recuperar, lo cual significa nacionalización progresiva de la riqueza petrolífera venezolana que está al filo convertirse en la Asociación Nacional del Petróleo Venezolano que tiene ya, creo yo, el 75 u 80% de producción de su petróleo. Venezuela produce más de un millón 200 mil barriles por día, y la participación de Venezuela, -aquí no lo dice nuestro compañero y hermano venezolano-, significa hoy el 88% para el Estado.
Lo cual significa compañeros, el buen suceso de la nacionalización progresiva de la riqueza. Allí no ha habido página once… ni todo aquello que significa para nosotros importar todos los días 35,000 barriles de petróleo. Por eso, tenemos que insistir, sin malicia, sin acrimonia, en la vigencia de ciertos principios que son los nuestros.” (15)
Agregaba Haya de la Torre:
“Nosotros reclamamos como peruanos que sigan las reformas, pero que no se sacrifiquen, que no se envilezcan los derechos humanos. Esa es nuestra diferencia; con lo demás estamos de acuerdo. Con la oligarquía no podemos estar jamás de acuerdo, nunca lo estuvimos, pues fuimos nosotros los primeros en señalar la necesidad de un cambio económico y social en el Perú.” (16)
Se puede concluir que Víctor Raúl Haya de la Torre y el Aprismo estuvo de acuerdo con muchas de las reformas propuestas y llevadas a cabo por el gobierno de Juan Velasco Alvarado, es más, en varias ocasiones Haya de la Torre reclamó para el aprismo la paternidad de las reformas velasquistas. En lo que siempre insistió el aprismo es que los cambios debían darse en democracia, con respeto a la libertad del hombre y de los derechos humanos.