Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE Y LA HISTORIA DEL PERU
(Homenaje al cumplirse el 2 de agosto un año más del fallecimiento)

 
 

Nélson Vásquez Juárez *

02/08/2008
 
 

 

El pasado domingo 27 de julio del 2008 el diario “La República” publico una encuesta realizada a diez historiadores sobre los diez personajes más importantes de nuestra historia. Todas las respuestas mencionan a peruanos ilustres, sin embargo, dado que se pedía el nombre de diez personas, no deja de sorprender que varios historiadores no hayan mencionado a Víctor Raúl Haya de la Torre como uno de los diez personajes de la historia del Perú. Antonio Zapata, Nelson Manrique, Juan Manuel Burga y Margarita Guerra lo mencionan; sin embargo, Armando Nieto, Liliana Regalado, Francisco Quiroz, Cristina Florez, Cristóbal Aljovín y Ruth Borja no lo mencionan. Seis votan a Mariátegui (dos de ellos no votan por Víctor Raúl Haya de la Torre); cuatro mencionan a Juan Velasco Alvarado (dos de ellos no votan por Haya de la Torre). José Carlos Mariátegui encabeza la encuesta junto a Túpac Amaru y Miguel Grau. ¿Qué reflexión nos suscita esto?

Pues que las elites académicas del Perú aún no reconocen la enorme trascendencia en nuestra historia de Víctor Raúl Haya de la Torre y el aprismo. Sin ser mezquinos, hay que mencionar que la obra escrita y de vida de José Carlos Mariátegui es poca al lado de la de Haya de la Torre. Haya de la Torre dejo una vasta obra escrita de reflexión de los problemas latinoamericanos, abarcando temas sociales, económicos, políticos, culturales, filosóficos. Allí están sus libros: “El Antiimperialismo y el APRA”, “Por la emancipación de la América Latina”, “Espacio-Tiempo- Histórico”, “Treinta años de aprismo”, “Toynbee frente a los panoramas de la historia”, “Mensaje de la Europa Nórdica”, ¿A dónde va Indoamérica?”, “La Defensa Continental”, entre otros, que son testimonio del enorme esfuerzo de Haya de la Torre por pensar los distintos problemas de Indoamérica. Pero estas obras no fueron escritas en la
tranquilidad que otorga un centro académico, sino en el fragor de una vida sin tregua. Recordemos tan solo las persecuciones a las que fue sometido el Jefe del aprismo, las cárceles que sufrió, los destierros que tuvo que soportar.

Por otro lado, Víctor Raúl dio a Indoamérica una de las doctrinas más originales que esta parte del mundo haya producido: el Aprismo. Además, Haya de la Torre creo y organizo el más importante partido político del Perú de su vida republicana. Haya y el Partido Aprista Peruano ha sido y son protagonistas esenciales de la vida política peruana.

Por otro lado, el Aprismo ha reconocido el valor de José Carlos Mariátegui. En el capítulo III titulado “Auroras de nuestra verdadera libertad” del Libro “El Proceso Haya de la Torre. Instructiva Secreta” se hace un verdadero elogio a José Carlos Mariátegui. Así, se dice: “Para conocer el verdadero Perú, el Perú cuya historia es un perenne forcejeo en pro de la libertad mayoritaria, hay que conocer la vida y el pensamiento de estos tres muertos inmortales.” (1) Y se hace mención a Francisco de Paula Gonzalez Vigil, Manuel Gonzalez Prada y José Carlos Mariategui. Se agrega lo siguiente:
“José Carlos Mariátegui vino a cumplir el radiante destino de un sembrador de ideas. (…) Desde su inmovilidad, que algo tuvo de la fecunda inmovilidad del árbol, Mariátegui llevó a cabo su copiosa labor de expositor, suscitador, confrontador y discriminador de ideas, principios y sistemas. Su palabra y su pensamiento -¡simbólica revancha!- se movilizaron por todo lo que su creador, físicamente, estaba impedido de hacerlo. A su meridiana inteligencia nada le fue extraño desde el sesudo estudio del problema peruano hasta el comentario ágil del instante europeo; desde la acción organizadora en los sindicatos proletarios hasta la esforzada empresa editorial. Y en todo, al par que una generosa vibración humana, supo verter grandes dosis de optimismo y de fe. Mariátegui construyó pacientemente su tribuna –aquella tribuna que en sus mejores días también fuera la nuestra-: “Amauta”; nos dejó su visión del Viejo Mundo: “La Escena
Contemporánea”; su interpretació n de nuestra realidad: “7 ensayos”; una “Invitación a la Vida Heroica” y una “Defensa del Marxismo”. Y por si esto no fuera bastante, Mariátegui nos dejó, también, el ejemplo de sí mismo; es decir, el ejemplo del hombre que abandona la fácil ruta de Sibaris, y se hunde, íntegramente absolutamente, en la selva de los grandes dolores y de las grandes anunciaciones humanas.”(2)

Como podemos apreciar el aprismo siempre reconoció en José Carlos Mariátegui a un reconocido compañero de lucha en la liberación de nuestros pueblos.

Por otro lado, hay historiadores que mencionaron a Juan Velasco Alvarado por la reforma agraria y por las medidas que tomo “para terminar con la injusticia que había en el mundo rural peruano”, según lo asevera, el historiador Juan Manuel Burga. Habría que precisar que para el Jefe del Aprismo, Víctor Raúl Haya de la Torre, el programa de Velasco no era otro que el programa aprista. Así, lo reconoció el propio Haya de la Torre en sus distintos discursos de la década del 70, citemos el del 20 de febrero de 1971:

“En una noche como ésta, en 1969, vine también aquí, en esta misma fecha conmemorativa, para expresar que ante los hechos consumados en octubre del año precedente, que nosotros constatábamos, de acuerdo con el programa enunciado por el nuevo Gobierno Militar, que lo que se intentaba ahora, -rompiendo con los precedentes de las antiguas Juntas Militares, ensañadas siempre en su persecución anti-aprista- , era que por primera vez, y sorpresivamente, se nos anunciaba algo, que era para nosotros como un augurio y una esperanza: Que el programa aprista perseguido, por el cual habíamos sido nosotros proscritos 40 años, adquiría ahora la vigencia de ser un nuevo guión de reformas y transformaciones, en nombre de una revolución militar.” (3)

Agregaba Haya de la Torre en ese mismo discurso lo siguiente:

“Ante ese hecho, yo comenté desde esta misma tribuna, que se trataba de ‘buscar un tiempo largamente perdido’, -alusión y referencia a una bella obra literaria del genio francés, que ha dado vuelta al mundo-, pero que significaba de nuestra parte, la expectativa de que alguna vez ese programa que fue nuestro, ese programa que trajo al Perú por primera vez en 1931 la voz admonitiva y precursora de una gran transformació n, podría ser entendido y comprendido, como una nueva norma innovadora y verdaderamente revolucionaria para el futuro de la patria.” (4)

Como apreciamos el propio Haya de la Torre reconoce que el programa de reformas de la Junta Militar encabezada por Juan Velasco Alvarado era el programa aprista de 1931, por el cual el aprismo había sido perseguido.

Hemos mencionado a José Carlos Mariátegui y Juan Velasco Alvarado porque reiteramos, el primero fue compañero de ruta del aprismo en la lucha a favor de las causas populares y el segundo encabezó un gobierno militar inspirado en el programa aprista. A pesar de ello algunos historiadores que votaron por ambos no votaron por Víctor Raúl Haya de la Torre. Todo esto nos hace pensar que en el mundo académico peruano Víctor Raúl Haya de la Torre genera resistencias, las cuales afortunadamente no han logrado que en la memoria histórica del pueblo peruano el Jefe del aprismo deje de tener un lugar de especial consideración.

 

  NOTAS
(1) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El Proceso Haya de la Torre. Instructiva Secreta.” EN: “Obras Completas” T-5, Editorial Juan Mejía Baca, 1985, p. 207

(2) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “El Proceso Haya de la Torre. Instructiva Secreta.” EN: “Obras Completas” T-5, Editorial Juan Mejía Baca, 1985, p. 208.

(3) Haya de la Torre, Víctor Raúl: Discurso en el Día de la Fraternidad, 20 de febrero de 1971. EN: Obras Completas, T-7, Editorial Juan Mejía Baca, 1985, pp. 340-341.

(4) Haya de la Torre, Víctor Raúl: Discurso en el Día de la Fraternidad, 20 de febrero de 1971. EN: Obras Completas, T-7, Editorial Juan Mejía Baca, 1985, p. 341.

 
     
 

* Integrante del Taller de Estudios Sociales y Políticos "Antenor Orrego".

 
 

 

 
 

 

 
     
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