Algunos periodistas discuten durante estos días en la prensa escrita, la necesidad de organizar o no un debate ideológico en contra de Sendero Luminoso. Uno de los abogados de Abímael Guzmán, Manuel Fajardo anunció hace pocos días en entrevista publicada en el suplemento del diario La República (27-6-10) que la facción acuerdista que él y Alfredo Crespo lideran de SL, el así denominado “Movimiento por Amnistía y los Derechos Fundamentales” apoyará la candidatura del etnocacerista, Walter Humala Lema a la Presidencia Regional de Ayacucho. Con este acto, el denominado “Movimiento por Amnistía y los Derechos Fundamentales”, brazo político del PCP-SL confirma su propósito de participar en las elecciones del sistema democrático peruano. Converge así políticamente, con el fujimorismo delincuencial cuyo objetivo político principal en las próximas elecciones presidenciales es liberar al convicto, Alberto Fujimori Fujimori. El “Movimiento Amnistía” de SL propone liberar a civiles, policías y militares que cumplen sentencia por delitos de terrorismo y violación a los derechos humanos, esto incluye obviamente la excarceración de la crema y nata de SL, a los autores intelectuales del genocidio más grande y sangriento de nuestra historia republicana que sacrificó las vidas de más de 31,300 peruanos, así como a Generales y miembros de un sector específico del Ejército que bajo órdenes del tirano nipón cavaron fosas comunes, asesinaron sin el debido proceso y cometieron todo tipo de violación de los DDHH durante aquellos nefastos trece años (1980-1993) que enlutan nuestra historia.
Desde su prisión plateada, el “Presidente Gonzalo” debe de estar frotándose las manos, con la expectativa que genera la estrategia de este brazo político de su agrupación, cuya propaganda universitaria amenaza con “usar todas las formas de lucha, incluida la participación en las elecciones” (volante repartido en la UNMSM) La desmoralización de la militancia presente en partidos tradicionales como el APRA, la actitud venal y acomodaticia de la derecha fascista peruana; los constantes escándalos de corrupción que protagonizan algunos funcionarios; el gusto por el autoritarismo de los peruanos y la desideologización general de la mayor parte de la población adulta: Todo parece favorecer los intereses de esta no verbalizada alianza fujimorista-senderista. Dos ideologías favorables al totalitarismo y a la violencia, unidas en una alianza cuasi perfecta que tiene como objetivo principal liberar a sus presos políticos, ya sean estos genocidas, terroristas, delincuentes y expoliadores convictos de las arcas del Estado.
¿Que cosa es el fujimorismo?
El fujimorismo carece de un cuerpo doctrinario y de un código ético y moral. En lugar de haber desarrollado un ideario propio y un proyecto político genuino en favor de la nación se centra en una persona, Alberto Fujimori y en el objetivo de mantenerlo en el poder mediante la utilización de la propaganda, la manipulación de los resultados electorales y la fuerza. En la práctica, fujimorismo equivale a un régimen capitalista y totalitarista disfrazado de “democracia” que aplica a raja tabla las recetas salvajes del economista Milton Friedman, el ultra liberal estadounidense. El estado de derecho se desmorona poniéndose al servicio del tirano y de su agenda de liberalizar la economía vendiendo las empresas nacionales, los recursos naturales y las tierras de las comunidades. Los tres poderes del Estado y por supuesto la Constitución se colocan al servicio del régimen, de su clase dirigente y de sus negocios y tratados. El Estado se transforma poco a poco en un ente policiaco-militar que lejos de perseguir el bien común de la población tiene la función primordial de salvaguardar el régimen de libre mercado y la llegada de los capitales extranjeros, así tenga que reprimir, torturar, desaparecer y aniquilar personas o comunidades. Como en todo régimen tiránico y fascista, el Estado se convierte en el principal violador de los derechos humanos. Desde el punto de vista ético-moral, fujimorismo equivale a la explotación del hombre por el hombre sin ningún respeto por los DDHH y a la degradación de la política a una mera actividad comercial. En el plano cultural y como consecuencia de la represión, intimidación y progresiva desaparición de las libertades individuales, fujimorismo equivale a mediocridad, pobreza creativa, uniformización cultural (hacia abajo) y fuga de talentos al exterior. Cómo olvidar los nombres de los periodistas perseguidos durante este régimen del terror, las intervenciones en los canales de T.V. y los medios escritos que se vieron obligados a cerrar sus puertas para siempre.
¿Qué cosa es el senderismo?
EL Partido Comunista - por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui (PC-SL) lo funda el arequipeño Abímael Guzmán en 1970 y lejos de tratarse de una insurrección improvisada o del impulso aislado de un simple profesor de filosofía y de sus alumnos, representa la culminación de un largo periodo de preparación intelectual, ideológica y programática que se había iniciado en 1963 por un grupo de profesores, en las aulas de la Universidad de Huamanga, creando células en otras ciudades importantes del interior del país así como en Lima. Tal y como lo relata el informe final de CVR, antes de la fundación de SL, Guzmán Reynoso se había esforzado en formar en el seno del tejido social de Ayacucho varias organizaciones sociales que más tarde apoyarían a su recién creado partido, como consecuencia de casi un decenio de continuo adoctrinamiento y organización. Ideológicamente, Guzmán, más tarde conocido como “presidente Gonzalo” se basa en la rama maoísta del marxismo-leninismo, y supuestamente también en las ideas de J.C. Mariátegui, aunque en la práctica hará su propia y tergiversada interpretación y “desarrollo” de las ideas del amauta peruano, para justificar la falacia que Mariátegui es “el padre del maoísmo”. Si los muertos pudieran hablar…El maoísmo defiende la inevitabilidad de la violencia. La violencia se convierte así en medio indispensable para alcanzar el poder y capturar el Estado para establecer el régimen socialista. Al igual que Mao Tse Tung, el “presidente Gonzalo” propugnará la necesidad de la guerra popular. El año 1978 SL decide en uno de sus congresos el inicio de la lucha armada. Entre 1977 y 1979, Abímael Guzmán transforma a su partido en un proyecto fundamentalista. La razón de este cambio es evidente, trataba de justificar mediante un credo fundamentalistas sus intenciones ya latentes de asesinar personas inocentes y de inmolar mártires dentro de su propio movimiento. En este momento histórico ya se encuentran presentes las raíces del senderismo terrorista y genocida que se daría a conocer al país entre 1980 y 1993. SL deja de ser partido-escuela para convertirse en esta etapa en una maquina de guerra y en una agrupación terrorista. Guzmán Reynoso utilizará citas de la Biblia y frases del apóstol Pablo para generar empatía y ganarse la confianza del campesinado rural y de la clase obrera de tradición católica. Utilizará el concepto de “alma” dentro de un lenguaje místico-religioso que convierte su revolución materialista en una revolución disfrazada de transformación espiritual y purificación moral.
Hasta aquí, podemos concluir que se trata de un partido de filiación maoísta cuya filosofía es la utilización de la división y de la violencia como medio para capturar el poder formal y establecer el Estado socialista. El segundo rasgo que salta a la vista es la visión dividida, vertical y deshumanizada que SL tiene de la sociedad. Arriba de la pirámide está “el partido” “que “lo decide todo sin excepción” (CVR, Capitulo 1, p 10) y abajo del partido las masas o “la sociedad” que de al no adherirse al partido es siempre enemiga. Esta visión del senderismo ignora completamente la existencia del ser humano como individuo con derechos y libertades individuales, y niega el concepto de la persona como sujeto con distintas y diversas aspiraciones para reemplazarla por un concepto colectivo y plural, tan propio del marxismo-leninismo, como lo es el concepto de “las masas”, tan bien caracterizado en la novela de George Orwell de 1945, Animal Farm, en donde las masas están representadas en las sumisas ovejas. Entonces la existencia de la persona y su individualidad se diluye, dentro de este concepto de “masas”, en realidad se transforma en cosa, se cosifica. Esta forma de pensar y de explicar la sociedad no la inventó “el presidente Gonzalo” y de hecho la historia mundial registra numerosos ejemplos de los genocidios cometidos como consecuencia de un régimen que concibe a la sociedad como a un ente al servicio de una idea de Estado controlado por un partido único, en lugar de tener un Estado construido al servicio del bien común, teniendo a la persona humana al centro de su legislación y de sus políticas económicas, sociales y culturales. Por último, anotar que el objetivo de SL no ha cambiado, sigue siendo la imposición del socialismo, es decir la dictadura del proletariado.
Frente a estas dos clases de amenaza totalitarista en el Perú: el fujimorismo y el senderismo, no bastan las campanas de 12 meses, ni las palabras proféticas de un político ya quemado en campañas anteriores. No serán suficientes las visitas de dos o tres días a provincia. En realidad es un poco tarde para hablar de debate ideológico a nivel nacional. Algunos sectores del campesinado y de los trabajadores urbanos se inclinan a favor del marxismo-leninismo-maoísta gracias al profundo trabajo de campo realizado por los mismos senderistas durante los últimos 17 años, durante los cuales aliados al narcotráfico con fines de protegerse mutuamente dentro de la clandestinidad han gozado de dinero y de financiamiento.
Otro sector mucho más grande del pueblo se inclina a favor del fujimorismo no porque realmente se identifiquen con él, sino gracias al miedo. Creen ciegamente en la falacia mediática, probablemente inventada por los vendedores de armas y financiada por ellos que el cleptómano Ing. Alberto Fujimori ha sido el “salvador” del país en la guerra que libro el Estado peruano en contra de SL.
Al centro de estas dos ideologías anti peruanas y cobardes. En el punto equidistante entre el capitalismo del ciudadano nipón, Alberto Fujimori Fujimori y el socialismo maoísta del arequipeño Abímael Guzmán se encuentra siempre la negación de ambos: el pensamiento político de Víctor Raúl Haya de la Torre. Los apristas de ahora se han vuelto tecnócratas, despreciando la ideología. Tal vez los jóvenes de mañana sean capaces de ver la luz.
(*) Periodista peruana graduada de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Relaciones Públicas y de la Comunicación, IRCOM, Angers, Francia. Miembro del taller de estudios politicos y sociales "Antenor Orrego".