El sábado 4 de enero, radio Pacifica de Los Angeles, transmitió durante dos horas un extenso reportaje acerca de la situación alarmante de la población en Gaza. Algunos oyentes habían manifestado su vivo interés de adoptar a los niños sobrevivientes de esta espantosa e injusta masacre humana llevada a cabo por las fuerzas militares del estado de Israel. Algunos corazones se fueron contrayendo al oír al experto en el tema palestino explicar que estos niños, los niños palestinos son los únicos niños en el planeta cuyo tamaño al nacer ha ido disminuyendo, en lugar de aumentando debido a la creciente y constante desnutrición y al ambiente hostil que sufre la comunidad de Gaza bajo el acoso permanente de las fuerzas militares y paramilitares de su amigable vecino: Israel.
La imagen que mejor describe el espíritu del típico soldado israelí es el comentario del soldado israelita delante de una cámara, que podemos encontrar bajo el siguiente enlace en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=q36LIaxXYP0 El video ha sido visto cerca de 4,000 veces en el Internet y se titula: Palestinians are animals (Los palestinos son animales) El soldado de las fuerzas israelitas dice textualmente: “son monos, perros, gorilas…Somos humanos, ellos son animales. No son humanos” Partiendo de esta presunción aberrante, todo crimen en contra de los palestinos queda justificado. El sitio de la franja de Gaza que dura en total más de 18 meses. La población vive desnutrida, los niños anémicos y los ancianos muertos de hambre; Todos ellos soportando temperaturas bajo cero con las ventanas abiertas día y noche desde hace nueve días, frente a la amenaza de una eminente explosión debido al permanente bombardeo. Algunos lo llaman “la guerra de Israel y Gaza”. ¿Qué guerra?, ¿cuál guerra puede haber entre una población paupérrima y desarmada de millón y medio de personas y uno de los gigantes militares más poderosos y mejor armados de la historia contemporánea como lo es el Estado de Israel, la hija mimada de Estados Unidos? Se trata de una agresión militar brutal, de un genocidio que en realidad se ha convertido en etnocidio debido a las razones tan profundamente enraizadas dentro del sentir y pensar colectivo del pueblo israelita.
Gaza ha sido nombrado el peor gueto de la historia. Peor que el gueto de Varsovia construido en 1940 con el fin de exterminar dentro de sus muros a la población judía. Un inmenso muro de hormigón, cuya construcción de parte de Israel es absolutamente ilegal separa a Gaza del resto del mundo. No hay libertad de circulación para las personas, ni nada se puede comprar como no sean productos de contrabando traídos desde Egipto a través de uno de los 350 túneles clandestinos que han construido los habitantes. Todas las fronteras se encuentran permanentemente vigiladas por soldados israelitas desde sus puestos militares quienes obedecen órdenes estrictas de que no dejar entrar víveres o medicinas, privando así a los habitantes de Gaza de sus necesidades más básicas. Los alimentos son cada vez más escasos. Este cerco solo se ha abierto, y a medias, en los últimos tres días y debido a la presión de la comunidad internacional. Israel se complace en llevar a cabo esta estrategia de aislar y dar muerte lenta, desde hace más de 18 meses a su pequeña victima, la población palestina y cual serpiente al ratón la viene asfixiando material y sicológicamente desde hace ya mucho tiempo, para poder por fin ahora aniquilarla, cuando el triunfo se ha convertido en una certeza y las bajas militares solo pueden ser mínimas. En lo que va de este genocidio fríamente calculado, esta a punto de lograr su objetivo habiendo obligado a cientos de miles de sobrevivientes palestinos a huir a las fronteras, dejando atrás la tierra que Israel tanto codicia. 10,000 reservistas israelitas han hecho su entrada triunfal por tierra el día sábado 4 de enero, luego de 8 días de bombardeo a una población civil sitiada, al borde de la inanición y sin ejército, ni ningún medio de protección real. 10,000 soldados arrogantes, bien alimentados llegan para cobardemente decapitar lo que quede del partido político HAMAS que legítima y democráticamente ganó las últimas elecciones presidenciales en Gaza. Los reservistas israelitas llegan para matar de miedo a las últimas niñas de una ciudad fantasma donde las únicas mujeres que no han huido aún, lloran la perdida de sus padres, hermanos o esposos. Una niña cristiana ha muerto de miedo, el día 3 de enero bajo el terror de las avionetas F-16 volando por encima de su cabecita y arrojando bombas. Los doctores ya están acostumbrados. Son más de 488 los niños palestinos muertos como consecuencia de un shock neurológico durante la denominada Intifada. Las escuelas se han convertido en los nuevos refugios, pero tampoco son lugares seguros ya que en su pesquisa militar de posibles líderes de Hamas, Israel no respeta mezquitas, hospitales, ni escuelas. Los niños crecen tristes y sin esperanza. Empieza la nueva diáspora. La que ya sufrieron sus abuelos en 1948, la que sufrieron sus padres en 1967 y la que tendrán ellos que sufrir ellos ahora al ocaso de la primera década del siglo XXI.
Un pueblo cuyo nombre ha sido borrado de todos los mapas, un pueblo cuyo nombre es mancillado en los libros de historia escritos por el país vencedor, un pueblo sin tierra y sin esperanza cuyo último gran líder, Yaser Arafat murió en Francia en 2004. ¿Hacia donde va Palestina? Se preguntan algunos. Muchos han huido y cargan con ellos la memoria indeleble de las atrocidades que algún día el enemigo de la humanidad pagará. Pero para muchos que sobreviven aún bajo las bombas en medio de la sangre y la tragedia, tal vez el cielo es la patria más anhelada en el fondo de sus corazones. Aquel jardín velado por el Padre Ala, donde los niños juegan sin temor, las mujeres cantan mientras hacen sus labores y los hombres cuidan se sus familias sin tener que armarse, para defender a sus familias de aquella cultura aberrante de personas que se consideran superiores a la ley y superiores al resto de la familia humana.