Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

 

UNA RELIGION FUNDAMENTALISTA LLAMADA AMERICA
-testimonio-

 
 

Por: Rocío Valencia H. *

15/10/2008
 
 

 

En el transcurso de esta última campaña electoral presidencial se ha notado más que nunca antes en la historia de nuestro novel siglo, la peligrosa ala fanática que exhibe el partido republicano de los Estados Unidos y que representa la idiosincrasia de millones de estadounidenses. Se trata de lo que podemos denominar: la religión fundamentalista llamada “América”.  Esta religión está inscrita en un código muy fino e invisible en el alma y en las mentes de la gran parte de los euro-americanos “cristianos” sin importar su denominación religiosa o partido político. Es mezcla de patriotismo mal entendido, cristianismo tergiversado y una enorme dosis de arrogancia y etnocentrismo. Se trata de una forma de pensar amenazante para las demás naciones democráticas de América Latina que intentan no sólo negociar tratados comerciales con el gran imperio en igualdad de términos, sino además  soportar la presencia de bases militares enclavadas dentro de su territorio, bajo pretextos como el de la ayuda humanitaria, la lucha contra el narcotráfico o el simple ejercicio de rutinas militares.


Mucha tinta ha corrido acerca de este tema,  podríamos citar a muchos autores, entre ellos al profesor portorriqueño Luis Rivera Pagan del Seminario Teológico de Princeton, sin embargo los puntos desarrollados a continuación se basan fundamentalmente en la observación crítica de quien escribe estas líneas como residente de los Estados Unidos. La religión y doctrina fundamentalista no es la única imperante, sin embargo tiende a convertirse en la doctrina y en la ética dominante dentro de la gran nación estadounidense. Tendencia pronunciada con los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001 en las ciudades de Nueva York y de Washington DC.  La religión fundamentalista americana presenta varias características saltantes. Entre ellas percibimos los siguientes elementos:

1) América es única y exclusivamente Estados Unidos de América
Este vocablo es excluyente, es decir no admite ninguna otra interpretación más que esta, de manera que Canadá, México y cualquier otro país, parte del continente americano no entra bajo ningún concepto dentro de la categoría “América” reservada según el fundamentalismo únicamente para los Estados Unidos de América.  De esta manera, el indígena americano es denominado native American, el indígena de habla hispana, Latin american, el americano de raza negra: afro-american. Cualquier otra América que no sea la de predominancia blanca y europea debe llevar necesariamente llevar un antenombre, ya sea latino, hispano o indio para dejar clara esta diferencia. Este punto ha sido poco estudiado sin embargo los educadores se encargan de pasar este valor fundamental a cualquier niño que atienda a las escuelas publicas americanas. Desde la primaria se les inculca un sentimiento muy fuerte por  América y por los valores euro-americanos. Se trata de un concepto cuyo símbolo es la bandera estadounidense  delante de la cual se forman y cantan, todos los días del año escolar, al inicio de sus clases por mandato de la propia legislación.

2) América es “cristiana” y elegida entre todos los pueblos como “pueblo elegido de Dios
Fieles a la tesis de la predestinación divina de Calvino, creen en el mito de haber fundado una nación para dios, fundada por cristianos puritanos, únicos herederos del “pueblo elegido” por dios (en este caso los judíos) Esta tesis se ve reforzada por la teología simplificadora de Lutero quien defendía la tesis, verdad revelada para él, que los individuos se salvaban únicamente por su fe, únicamente por el hecho de confesar que Jesucristo era Dios. Dentro de esta fe luterana no interesan, ni hacen falta las buenas obras como las exigidas en la Carta o Epístola de Santiago (1:14) que los luteranos desprecian. Hace falta únicamente creer. A aquellos que no creen les espera el infierno, de manera que individuos, pueblos y naciones enteras están desde que nacen condenados y esto se refleja en el hecho que no creen en el cristianismo protestante. Esta visión fundamentalista, totalitaria e intolerante de las otras religiones empuja tristemente hacia la división, el etnocentrismo y  en su versión mas radical hacia el genocidio y la guerra, fundándose en una interpretación tergiversada y parcial del evangelio de Cristo.
Tampoco puede haber diálogo, ni misericordia bajo esta perspectiva de falsa superioridad. A diferencia de los católicos cuya fe es ecuménica, cuya fe acepta la salvación de los seguidores de las demás religiones;  Luteranos y calvinistas creen que su dios es el único y que ninguna otra religión a parte de la propia alcanzará la vida eterna. Esta caricatura del auténtico cristianismo, se ve perfectamente reflejado en las palabras de un pastor protestante durante un gran mitin republicano la semana del 12 de octubre. El pastor declaró al público: “hay que demostrarles a los hindús y a los musulmanes que desean que gane el otro candidato, hay que demostrarles que nuestro dios es el más grande”. Por increíble que parezca este pastor cree que su dios es superior a los dioses de las demás religiones. Cuestionado acerca de una posible negociación y diálogo con países como Irán, Cuba o Venezuela, Mc Cain respondía claramente hace tres semanas que él no podía sentarse a la mesa con ninguno de sus “enemigos”. Actitud que refleja claramente esta visión de falsa superioridad en el plano no solo diplomático, sino también político y económico con la cual Estados Unidos debe relacionarse con el resto del mundo.

3) América es sinónimo de prosperidad material
Como signo divino de tratarse del “pueblo elegido”, América es próspera, se industrializa y se desarrolla materialmente mientras que a países “no cristianos”, como a los de mayoría católica (que ellos consideran no cristianos) les tiene que ir mal ya que han sido “reprobados” por dios y no cuentan con su protección, ni con ninguna esperanza de salir de la corrupción y del sub-desarrollo en el que viven debido al estigma divino. Dentro de este contexto descubrimos lo evidente y es que la ideología llamada “América cristiana” es una religión de Estado, una religión que no admite que ni católicos, ni musulmanes ocupen los puestos de gran poder político o económico, ya que el inconsciente colectivo del pueblo americano ha sido manipulado de tal manera que tiene terror al cambio y se opondría contundentemente a  dejar que un presidente no “cristiano” ocupara el más alto cargo. Ello equivaldría según la religión que profesan las grandes masas desinformadas a traer sobre sí la maldición, la reprobación divina y la miseria material. La frase in God we trust impresa en el billete del dólar está íntimamente conectada a esa idea de un dios que interviene directamente en los asuntos humanos como la elección presidencial y la prosperidad económica del Estado.  El único presidente que no ha sido cristiano-protestante en toda la historia de los Estados unidos ha sido John F. Kennedy. Dicho presidente era católico y como todos sabemos fue asesinado.  George W. Bush, el actual presidente es visto por estos cristianos fundamentalistas como el Mesías del calvinismo americano, llamado a cuidar y proteger a la nación mas grande de la tierra de las fuerzas de la oscuridad personificadas en Saddam (sinónimo de Satán), Bin Laden y en general en todos los miembros de la comunidad musulmana.

4) América es sinónimo de libertad
La palabra libertad ha sido utilizada en tantos discursos, en tantas películas de guerra y epopeya hollywoodienses que verdaderamente ya nadie sabe si significa claramente libertad o más bien patria. Los sicólogos de masas, manipuladores de mentes usan ambos términos indistintamente. No se sabe si porque no existe un equivalente exacto en el diccionario ingles o por un deseo consciente y expreso de machacar el concepto que América es libertad y libertad es patria. Si alguien pregunta en la calle que es libertad la gente se ríe. Hablan de libertad de consumo, de libertad de expresión, libertad de circulación. Pero estas son solo tres libertades individuales. En Estados Unidos solo existen libertades teóricas restringidas por el nivel de ingreso de cada persona y restringidas también por aquellos que concentran el poder y los recursos económicos. No existe desde hace muchos años libertad de prensa, ya que la prensa obedece a los intereses de las más grandes corporaciones de poder. ¿De qué libertad política se puede hablar cuando los dos partidos tradicionales copan todos los puestos de poder y trabajan juntos para impedir el surgimiento de una tercera fuerza política?
Pero toquemos el tema de la libertad de mercado. ¿De qué tipo de libertad de mercado y libertad laboral estamos hablando dentro de una sociedad cuando los ancianos reciben pensiones de hambre y mueren abandonados en hospicios donde nadie los visita porque los hijos están trabajando los 365 días al año para poder a penas sobrevivir? ¿De que tipo de libertad a la vida estamos hablando cuando millones de personas no reciben ningún tipo de cuidado médico por el pecado de haber sido despedidos de sus trabajos; de no contar con un número de seguro social o simplemente por que los seguros privados se niegan a afiliarlos por ser demasiado viejos y enfermos? ¿De que tipo de libertades civiles estamos hablando en una tierra en la cual comunistas, árabes, musulmanes y en algunos casos latinos tienen terror de reunirse y de expresar sus opiniones abiertamente?

5) América es preferentemente anglo-sajona y blanca
Las comunidades afro-americanas e hispano-americanas reciben un nombre diferente al del resto de los así llamados “americanos”. Son nombradas con los prefijos: “afro” e “hispano”.  Se les brinda toda clase de nombres subjetivos para evitar nombrarlas simplemente como “americanas”. Tienen apellidos como los de “minorías latinas” o “minorías negras”, cualquier nombre y sub-clasificación es buena con tal de no incluirlos democráticamente como lo que son: ciudadanos americanos de una misma nación. Dentro de esta muestra de etnocentrismo anglo-sajón, también hay que incluir a los italianos, polacos y demás europeos que a pesar de ser “blancos” se ven en menor medida discriminados por el hecho de no pertenecer al grupo étnico dominante de los colonizadores puritanos anglo-sajones. Durante esta campaña presidencial el candidato Barrack Obama cuyo padre era un intelectual africano ha sido acusado por la turba del bando opuesto de “árabe” y de “musulmán”. Tamaños insultos en esta parte del planeta, ya que proferidos en países menos racistas no lo serían tanto. Por el simple hecho de no pertenecer a la categoría racial de blanco anglo-sajón. Algunas personas no han podido superar el prejuicio de sus orígenes -mitad extranjeros- a pesar que el senador Obama no solo es un fiel cristiano, si no que además es hijo de una mujer igual de blanca a la de su oponente republicano. Y es que en Estados Unidos hasta la bella Halle Berry, actriz mulata es considerada simplemente negra.


6) América es la fuente más grande del “bien” en el mundo

El título de este epígrafe por increíble que parezca es la frase literal del candidato actual por el partido republicano, John Mc Cain durante uno de sus debates presidenciales. Sus palabras personifican un mito muy arraigado en millones de mentes estadounidenses. El mito del buen vecino, el mito mesiánico de un Estados Unidos “salvador” del resto de pueblos de la tierra, de toda aquella potencia que se atreva a amenazar los valores que América defiende de “libertad” y “democracia”. El arraigo de este mito se ve confirmado en la frase propagandística y militar de: “El patrimonio más precioso de América es la sangre americana” pronunciada durante su campaña presidencial por el candidato republicano quien es visto por millones de votantes como un candidato predestinado y confirma el mito mencionado más arriba de América es elegida entre todos los pueblos de la tierra como “pueblo elegido de Dios”. Ante semejante afirmación racista y etnocéntrica sólo nos queda la pregunta obvia: “¿Qué nacionalidades entran dentro de dicha sangre americana, superior a todas las demás?, ¿entra acaso la sangre de un soldado mexicano o de un soldado nicaragüense alistado por el Ejercito americano? Y ¿cuánto vale la sangre de un musulmán caído en Afganistán, Irak o Palestina para un soldado americano?
7) América es pro-Israel
Este aspecto ha sido profundamente estudiado por varios sociólogos y filósofos, entre ellos el profesor universitario y analista político judío-americano de la Universidad MIT, Noam Chomsky. Chomsky explica en detalle, en uno de sus recientes libros, Failed States (Estados Fracasados) que a cambio que Israel se pliegue a favor de los objetivos de los Estados Unidos, Israel recibe “apoyo diplomático, militar y económico que facilita la apropiación de zonas valiosas del territorio ocupado y apoyo en su desarrollo como sociedad industrial” (1)  En otras palabras Israel es un estado satélite de los Estados Unidos, el equivalente a la Cuba dentro de la esfera de la ex -USRR,  Israel es el satélite por excelencia del imperialismo capitalista yanqui.  Ahora bien esta colonización económica, militar y política de Israel no es transmitida oficialmente,  por tanto se justifica ante el pueblo americano con frases hechas como las siguientes repetidas entusiastamente a lo largo de toda la campana republicana por ambos de sus principales candidatos: “Israel es el mejor amigo de los Estados Unidos”,  “su mejor aliado” y “no permitiremos un nuevo holocausto!”.  La visión de Israel como víctima y también como aliado a la patria se trabaja cuidadosamente desde la prensa y el cine repetidamente hasta el punto en que la opinión pública comparte dicho sentimentalismo solidario y maniqueo sin cuestionarlo jamás. El elemento religioso se manipula también recalcando desde los púlpitos protestantes que Jesucristo era judío y que Israel era su patria, por tanto si Israel era el pueblo elegido, el primero en serlo en la historia, con mayor razón ahora que Estados Unidos se ha convertido en el nuevo “pueblo elegido” de dios habrá que defender al pueblo del cual los buenos americanos heredan este compromiso mesiánico.

¿Qué le espera a América Latina?
Para América Latina, uno de los retos del siglo XXI será descubrir la medida y la forma como esta religión fundamentalista que enarbola la superioridad del pueblo euro-americano influencia las relaciones de Estados Unidos con nuestros diferentes estados,  global e individualmente. Habrá que analizar cuidadosamente la letra fina y los principios rectores de cualquier tratado comercial o diplomático de alcance económico, político y militar. Los doce millones de indígenas diezmados como consecuencia  de la conquista del territorio conocido actualmente como Estados Unidos se yerguen cual denuncia perenne del genocidio llevado a cabo por los conquistadores europeos a lo largo de los primeros cuatro siglos de su arribo al nuevo continente (2). Al sur del Rio Bravo, en lo que es México actualmente ocurría un genocidio parecido. “De los 25 millones que había en México en 1500 sólo quedaba un millón en 1600” (3)


La historia reciente demuestra que el pueblo indígena americano, sea en el norte o en el sur no es, ni ha sido jamás tratado en términos de igualdad y que el mito de superioridad étnica, cultural y religiosa prevalece luego de más de 500 años de traumático encuentro, genocidio y conflictiva convivencia. La Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas del año 2006,recogida por las Naciones Unidas el 13 de setiembre del 2007 es un gran avance en cuanto a la protección de los derechos humanos de los pueblos autóctonos y las comunidades nativas (4).  Sin embargo bajo la visión fundamentalista es letra muerta. Estados Unidos no acata, ni cumple con las normas del derecho internacional que van en contra de sus intereses estratégicos. La invasión de Irak en marzo del 2003, desafiando el voto contrario del Consejo de seguridad de la ONU reveló al mundo una gran verdad: Estados Unidos se considera a sí mismo un Estado por encima de la ley internacional. Considera que los intereses de su nación son superiores a los de ninguna otra nación o pueblo en la faz de la tierra.




 
 

(1) Chomsky, Noam. Failed States, p. 188.
(2) Johnston, Sharon. The genocide of Native Americans: A sociological view. Página web de la Universidad de Hayward en: http://isis.csuhayward.edu/ALSS/soc/NAN/dd/6800sj/slj.htm
(3) Dietrich, Heinz. Nuestra América contra el V centenario. Emancipación e identidad de América: p. 204-206
(4) “La Asamblea General…afirmando además que todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o personas o que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas”
(*)Periodista graduada de la Universidad Complutense de Madrid, miembro del Taller de Estudios Políticos y Sociales Antenor Orrego en: www.tallerorrego.org

 
     
     
 

 

 
     
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