Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

Tesis de las 200 millas: a 54 años de la Declaración de Santiago

 
 
Alexander A. Antialòn Conde *
10-11-2007

 
 

Mediante la Declaración de Santiago los Gobiernos de Chile, Ecuador y Perú proclamaron su soberanía y jurisdicción sobre las 200 millas marinas.

Podemos advertir de la lectura de la Declaración, que en la parte considerativa de la misma se establecen los deberes básicos para la conservación, aprovechamiento y explotación de los recursos naturales.

Este instrumento jurídico tiene un carácter principalmente económico, al declarar la protección del los recursos naturales que se encuentran en las aguas que bañan las costas de los países firmantes, resultando insuficiente para ello, la antigua extensión del mar territorial (3 millas en caso del Perú ) y de la zona contigua.

Cabe señalar que mediante Decreto Supremo Nº 781 , el Perú ya había declarado la extensión de su control y protección de la zona marítima hasta una distancia de 200 millas marinas. Sin embargo, ni éste Decreto Supremo ni la misma Declaración de Santiago, implican la determinación de extender “el mar territorial” hasta una distancia de 200 millas. Lo que se extiende es una jurisdicción y soberanía limitada hasta la distancia de 200 millas marinas, con una óptica netamente económica, que consiste en proteger y conservar la riqueza marina que se halla en esa zona; no reuniendo entonces los elementos tipificantes y básicos para considerar dicha zona como mar territorial.

Definiendo los conceptos de Soberanía y Jurisdicción, debemos señalar que “la primera es la manifestación que distingue y caracteriza al poder Estado, por la cual se afirma su superioridad jurídica sobre cualquier otro; la segunda es la facultad de declarar o aplicar el derecho, con la potestad de fuerza publica necesaria para asegurar la ejecución de las decisiones y mandatos de la justicia. La jurisdicción es el poder de gobernar y para aplicar leyes. La jurisdicción es, en consecuencia, la soberanía en ejercicio” .

El Dr. Jesús Antonio Rivera Oré señala en su libro “El Derecho del Mar” que la Soberanía se puede clasificar en absoluta y modal. Ésta última también llamada Soberanía limitada o funcional, se aplica para determinados fines o conlleva ciertas condiciones.

El Colegio de Abogados de Lima, señala que el Decreto Supremo N° 781 expresa una soberanía modal sobre las 200 millas con fines de preservación y explotación de los recursos naturales . La Declaración de Santiago, al tener la misma naturaleza y objeto que el citado Decreto Supremo, tiene también como concepto básico a la soberanía modal, pues sólo hace énfasis en aquellos aspectos relacionados con la conservación, protección y aprovechamiento de los recursos naturales, sin hacer referencia expresa a otras formas del ejercicio de la soberanía sobre la zona de 200 millas, especialmente, no hay cita alguna relativa a la seguridad y defensa nacional (uno de los elementos tipificantes del mar territorial).

Cabe reconocer que mediante el Artículo IV de la Declaración, se delimita, tácitamente, la frontera marítima con el Ecuador. De la lectura del artículo, se entiende que el paralelo se aplica sólo en el caso de territorio insular (isleño), situación que se presenta únicamente, en el límite marítimo entre Perú y Ecuador. El artículo es claro al señalar que si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes, estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de ésta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo. De modo que sí se establece el paralelo geográfico como límite marítimo, pero como se indica, sólo procede en el caso de territorio insular (isleño). Ésta situación sólo se presenta en el límite marítimo entre Perú y Ecuador (utilizándose éste criterio para resolver el caso de las islas Puná, Santa Clara y otras que, si bien pertenecen al Ecuador, se encuentran también cerca del litoral Peruano) y no con Chile, razón por la cual el referido método no es de aplicación en la delimitación marítima con este último país.

Posteriormente a esta Declaración se suscribieron una serie de convenios, como el Convenio de Sistema de Sanciones, Convenio sobre medidas de vigilancia y control de las zonas marítimas de los países signatarios, Convenio sobre otorgamiento de permisos para la explotación de las riquezas del Pacífico Sur, Convenio sobre la reunión ordinaria anual de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (para actividades de caza ballenera), el Convenio complementario a la declaración de soberanía sobre la zona marítima de 200 millas y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima; todos ellos suscritos el 4 de diciembre de de 1954 y referidos a la conservación y explotación de los recursos naturales existentes en las aguas que bañan sus respectivas costas.

Conclusiones:

•  De la Declaración de Santiago, se observa el carácter económico de la misma, al procurar la conservación, el desarrollo y el aprovechamiento de esas riquezas naturales existentes en las aguas que bañan las costas, y al establecer una zona marítima de 200 millas marinas para cumplir con dichos propósitos.

•  En todo el documento se habla de la constitución de una “zona marítima” y no de un “mar territorial” de 200 millas. Ésta afirmación se respalda en el enfoque económico de la Declaración para conservar, proteger y aprovechar los recursos naturales, sin hacer referencia expresa a la Seguridad y Defensa Nacional (elemento tipificante de mar territorial); tampoco se refiere a la soberanía sobre el espacio aéreo (otro elemento tipificante de mar territorial), limitándose a incluir en la soberanía y jurisdicción, el suelo y subsuelo.

•  La Soberanía se puede clasificar en absoluta y modal. Ésta última también llamada Soberanía limitada o funcional, se aplica para determinados fines o conlleva ciertas condiciones.

•  Se concluye que la soberanía, a que se refiere la presente Declaración, tiene un carácter modal o limitado.

•  Al regular la zona marítima del territorio insular, la Declaración de Santiago, tácitamente, delimita la frontera marítima entre Perú y Ecuador, debido a la presencia de islas próximas a dicha frontera marítima.

•  Se reconoce la existencia del denominado “paso inocente”, regulado en la actualidad por la CONVEMAR en sus artículos del 17º al 32º y que lo define como inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño.

(*) Abogado, miembro especialista en temas de Derecho del Mar por el taller de Estudios Políticos y Sociales Antenor Orrego Espinoza. Artículo publicado el 18 de agosto de 2006 en el diario limeño Del País .

Promulgada en la ciudad de Santiago de Chile el 18 de agosto de 1952, entre Perú, Chile y Ecuador. Ratificada por Chile mediante Decreto Supremo Nº 432 del 23 de setiembre de 1954; Ecuador a través del Decreto Ejecutivo Nº 275 del 7 de febrero de 1955; Perú mediante Resolución Legislativa Nº 12305 del 6 de mayo de 1955.

Cabe señalar que Colombia depositó su instrumento de adhesión el 16 de abril de 1980 en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador.

Asimismo, la Declaración fue Registrada en la Secretaría General de las Naciones Unidas el 12 de mayo de 1976. Registro Nº 21404 del 1º de mayo de 1979 – Convenio NN.UU. Nº 14758.

Finalmente se indica que el mismo 18 de agosto de 1952, los tres países firmaron el Tratado que creó la Comisión Permanente del Pacifico Sur (CPPS) para realizar los fines señalados en la Declaración sobre la Zona Marítima.

Según el Reglamento de Capitanías y Marina Mercante de 1940, vigente al momento de la Declaración de Santiago. En este Reglamento se fija un mar territorial de 3 millas.

Aprobado el 1 de agosto de 1974 y a través del cual el Perú declara soberana y unilateralmente, que ejercerá control y protección sobre mar y zócalo adyacente a las costas de su territorio: “…en una zona comprendida entre estas costas y una línea imaginaria paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas (200) millas marinas, medida “siguiendo la línea de los paralelos geográficos”. Paradójicamente señala también que “la presente declaración no afecta el derecho de libre navegación de naves de todas las naciones, conforme al Derecho Internacional”.

Cabe indicar que Chile también expandió su soberanía a 200 millas marinas el 23 de junio de 1947. Ecuador hizo lo propio el 9 de noviembre de 1964.

Cabanellas, Guillermo, Diccionario Enciclopédico del Derecho Usual, Buenos Aires, editorial Heliasta, 1981, T. VII, p. 475.

Dr. Jesús Antonio Rivera Oré, “El Derecho del Mar”, Lima 1º Edición, setiembre de 2004, p. 30.

COLEGIO DE ABOGADOS DE LIMA: “Las Doscientas Millas y la Convención sobre el Derecho del Mar”. Lima, Editorial Jurídico del Colegio de Abogados, 1983.

 

 
 

(*) Abogado, miembro especialista en temas de Derecho del Mar por el taller de Estudios Políticos y Sociales Antenor Orrego Espinoza. Artículo publicado el 10 de Octubre de 2007 en el diario limeño Del País.

 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 
 
 
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