Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas,
Sociales y Económicas
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Notas Marginales. Número 2-3 ,
Nº 1 Lima, Febrero de 2000 |
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4 de abril: «Mítin del hambre»
Por Alexander Aurelio Antialón Conde
Nota.- Este importante llamado de Alexander Antialón, dirigido a retomar la herencia de los grandes luchadores obreros de comienzos del siglo XX, fue publicado en forma destacada en el diario «La República» el 7 de Febrero de 2000 (p. 7), bajo el título «En protesta por desaparición de derechos laborales, plantean realizar mítin del hambre».
«Ustedes han afilado los sables para atacar a los trabajadores y no lo van a conseguir, pues estamos dispuestos a todo!», fueron las palabras del obrero Francisco Sánchez a la gendarmería que pretendía amedrentar a sus compañeros manifestantes y a él.
Ocurrió el 4 de Abril de 1919, durante el segundo gobierno de José Pardo y Barreda (1915‑1919) en la Alameda de los Descalzos,durante una movilización convocada por el Comité Pro Abaratamiento de la Subsistencias.
Este mítin, de gran apoyo popular, sirvió para la unidad de los trabajadores. El mítin fue un éxito que demostró la fuerza de la clase obrera, su unidad e indomable espíritu de lucha.
Estas luchas obreras trajeron consigo sus consecuentes frutos:
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1911: La aprobación de las primeras leyes sobre accidentes de trabajo, donde se determinaba la responsabilidad del empresario.
1913: Promulgación de un decreto estableciendo Ia jornada de 8 horas en las labores de descarga de los trabajadores del muelle y dársena del Callao. Promulgación donde se reglamentó el trabajo de mujeres y menores, como también se prohibió el trabajo Ios domingos, fiestas cívicas y día de elecciones.
1919: La histórica promulgación de la ley sobre la jornada de 8 horas, como consecuencia de los paros completos los días 13, 14 y 15 de enero.
Sin embargo, la última década del siglo XX acabó con sindicatos y derechos conquistados en décadas de lucha, por causa de la desaparición de Ia estabilidad laboral y con ello, la legitimación del despido arbitrario, así como la progresiva desaparición del sindicalismo.
A finales del siglo XX el porcentaje de desempleados en el Perú es de 9,8% según datos proporcionados por la OIT (Organización Internacional del Trabajo). El 53% de la población está en la condición de subempleo, percibiendo sueldos entre 500 y 800 soles, montos insuficientes para satisfacer la canasta familiar. Los sueldos de los que tienen trabajo "estable" quedan "chicos" ante el alza del costo de vida. Centros laborales que dan empleo en pésimas condiciones, con salarios de hambre de entre 500 y 600 soles, sin seguridad social y con jornadas de 12 horas. Así nos convertimos en el país que tiene los sueldos más miserables de Latinoamérica, luego de Ecuador y Honduras, según la OIT en su informe anual para 1999.
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Como si no fuera suficiente, según datos del centro de Estudios Sociales y Publicaciones (SECIP), existen 2'000,000 de niños y adolescentes que trabajan en el campo y la ciudad. De todos ellos cerca de la mitad no asiste a la escuela, frustrando así la posibilidad de superarse, como frustrando también el añorado "Perú, país con futuro".
Es por ello que muchos de nuestros profesionales, incluso con dos o tres empleos, "cachuelean" como taxistas o microbuseros. Ante esta catástrofe económica se ven en la obligación de trabajar aproximadamente 20 horas.
Definitivamente hemos perdido todos nuestros derechos. ¿Somos libres seámoslo siempre...? Suena absurdo, pero está bien como el anhelo de que algún día llegaremos a serlo.
Si bien se logró detener la inflación, no se ha controlado la recesión que ha provocado la falta de liquidez y la disminución del poder adquisitivo.
En este momento somos concientes que sólo por intermedio de la fuerza podremos conseguir nuestras reivindicaciones.
Reconozcamos que con espíritu de lucha y únicamente con nuestra "unidad sólida" llevaremos adelante nuestras justas y revolucionarias luchas. Y con una moral revolucionaria no habrá nada ni nadie que a fuerza de consignas nos manejen y manipulen.
Mostrando lo injusto de la situación y la necesidad de la lucha propongo que se convoque y realice este "mítin del hambre" que tendrá una seria repercusión en las elecciones.
Como es lógico, habrá quienes se opondrán e intentarán hacernos desistir por vía legal sino por la fuerza. Pero no lograrán reprimirnos si contemplamos cantidad y decisión de lucha de los concurrentes, donde cabe señalar la importante participación femenina.
Demostremos al ciudadano Fujimori –como lo hiciera en su momento el dirigente obrero Gutarra al presidente Leguía– que la manifestación no es fujimorista ni antifujimorista sino es una manifestación del pueblo que lucha por la consecuención de sus ideales. |
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Y SI NOS QUIEREN ACALLAR LAS OLLAS EN LAS CALLES HABLARAN!
iINSURGENCIA POPULAR!
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El Taller de Estudios Sociales "Antenor Orrego Espinoza" paralela y consecuentemente a sus investigaciones despierta su inquietud de acción, proponiendo esta manifestación a través de la Internet, con volantes y habiéndose publicado este artículo en el diario "La República".
Fuentes:
LECAROS, FERNANDO (1976): «Luchas Obreras an 1919». En: Visión de las Ciencias Históricosociales (Tomo Il. Retablo de Papel Ediciones. Lima‑1976, p. 289)
CHIRINOS ROCIO‑PALACIOS, MARIA: «República Aristocrática II». En: Historia del Perú IV (1997, Tercer Milenio S.A. pp. 221)
LIBERACION, diario (sección laboral, viernes, diciembre 31, 1999; p.9)
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