Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas,
Sociales y Económicas
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Notas Marginales. Número 2-3 ,
Nº 1 Lima, Febrero de 2000 |
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Homenajes
Recordando a Manuel Seoane
Por Nelson Vásquez Juárez
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El pasado 10 de setiembre se recordó una fecha mas desde que pasara a la inmortalidad Manuel Seoane Corrales, uno de los fundadores del aprismo y gran político peruano del siglo XX. La vida de Seoane abarca diversos campos de la actividad humana: ilustre político, fogoso orador, periodista brillante, lúcido pensador. En este artículo queremos resaltar la claridad de su pensamiento en lo tocante a los problemas nacionales y soluciones para un verdadero desarrollo económico.
Seoane fue un político con un pensamiento poco común entre la élite política nacional. No se extravió en disquisiciones ideologicas intrascendentes, ni en desvarios intelectualoides. En su obra de madurez Las seis dimensiones de la Revolución Mundial (1961), notamos a un "Cachorro", como cariñosamente lo llamaba el pueblo, extraordinariamente perspicaz para señalar los lineamientos de un auténtico progreso nacional. En lenguaje claro, por cuanto su objetivo era que su obra vaya "al Juan Pueblo de la América Nuestra", sin tecnicismos, de los que usan los seudo-científicos sociales para ocultar su falta de alternativas; con visión de estadista que sabe hacia dónde se deben dirigir los esfuerzos nacionales en busca del bienestar general; Seoane nos enseña cual es el camino que tiene que transitar nuestro país para salir del atraso económico.
Energía
En primer lugar, hay que señalar que el "Cachorro" aborda el problema económico, no desde una perspectiva tradicional, llámese "monetarismo" o "keynesianismo". Para los primeros lo que sólo son instrumentos de la economía devienen en fines y para los segundos la sola demanda en abstracto puede ser el motor de la producción. Seoane en cambio plantea el problema económico en sus verdaderos términos.
Así, nos habla de la importancia económica de la energía, ya que del tipo y cantidad de esta dependerá el progreso de una sociedad: «cada sociedad ha reflejado en su composición social, directa o indirectamente, la cantidad de energía disponible para la producción de sus riquezas»(1). Asimismo, señaló que «puede aseverarse que el bienestar de una sociedad en conjunto es igual a la cantidad de energía disponible»(2). Además, en la actualidad «la civilización moderna depende por completo de las fuentes de energía»(3), ya sea de petróleo, centrales hidroeléctricas, energía nuclear.

Da como ejemplo el industrialismo, que gracias a «la máquina movida a vapor... apareja el advenimiento de la Industria»(4). Además, los recursos energéticos se van redefiniendo, así en un momento "reinó" el carbón como fuente de energía, al principio bastante caro, pero después se ha abaratado. Con la fisión y fusión nuclear, practicamente la energía se vuelve inagotable y abundante, para enojo de los defensores de la teoría de la escasez, ya que el método de fusión nuclear «permite obtener energía de materias primas practicamente inextinguibles»(5).

Ciencia
Otro aspecto de suma importancia que resalta Seoane es el aspecto científico y su producto: la tecnología. Así, argumenta que gracias al progreso tecnológico ha aumentado la productividad de la agricultura, por cuanto, gracias a la química, se ha logrado producir más y mejor, y esto ha traído como consecuencia que el trabajo agrícola sea llevado a cabo por menos personas que antes. Este excedente ha ido a las urbes a alimentar la gran industria. Además, el progreso científico ha traído mejores condiciones sociales de vida: «En menos de medio siglo, la tecnología ha cambiado las condiciones de vida del hombre»(6). Sobre la importancia de la química, Seoane se refiere así: «La química, al servicio de la medicina, modifica las tasas de mortalidad, el rendimiento anual de horas de trabajo, el nivel general de salud y confort»(7).
Es decir, la ciencia y su aplicación, la tecnología, han posibilitado al hombre mejorar su salud, vestido, alimentación, trabajo, en conclusión, «la ciencia... proporciona al hombre los medios de dominar las dificultades... le brinda más energía... depositando en sus manos un poderío como para emprender la hazaña de erradicar la pobreza, las enfermedades y las guerras»(8).

Marxismo
Es de recalcar también su visión del marxismo como ideología de la escasez y del pesimismo, por cuanto, ni Marx ni Engels lograron avizorar la nueva dimensión de progreso al cual el capitalismo industrial iba a llegar. Ambos «no intuyeron el Hombre-Robot, la calculadora electrónica ni la edad de los botones, con máquinas que se mueven solas, controladas por un grupo de obreros calificados»(9). Asimismo, el "Cachorro" cuestiona la noción de plusvalía y de valor-trabajo. Respecto a la primera se pregunta: ¿qué pasa «cuando la mayor parte del trabajo lo realizan máquinas automáticas»(10) y no el hombre? Acerca de la noción valor-trabajo señala que el concepto que Marx manejó «encuadra dentro de las formas elementales de la producción, hace siglo y medio»(11), es decir, a un trabajo simple y no a los actuales procesos productivos que son sumamente complejos.
Liberalismo
Y frente al liberalismo económico, tan de moda hace poco tiempo, y que lo encarna el fujimorismo, Seoane dice: «ninguna falacia más calculadamente difundida que el mito de la libertad económica. No existe tal libertad económica en ninguno de sus pretendidos aspectos... La ley de la libertad económica es como la Ley de la Selva, que permite que el grande devore al pequeño, y sin duda la prefiere el león, pero no el cordero»(12). Y la historia demuestra la aseveración de Seoane. Nninguna nación en estos últimos años ha logrado vencer las trabas a su desarrollo económico y su industrialización bajo el esquema liberal.
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FMI
Con gran visión del futuro, Seoane también opina acerca de lo que significa el Fondo Monetario Internacional, como obstáculo para el desarrollo de las naciones: «El Fondo Monetario Internacional es una entidad... que invadiendo áreas soberanas, aconseja sobre problemas de las economías nacionales, no siempre conforme a las necesidades individuales del país, ni a las teorías modernas sobre desarrollo»(13).
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Programa de Desarrollo
Seoane señala que hay dos bases sobre las cuales debe descansar el futuro desarrollo de nuestros pueblos: una de ellos es la Educación y la otra es lo que el denominó las «doce ruedas del progreso».
Respecto de la Educación, recomienda que debe orientarse al fomento de la «investigación pura en todos los campos de la ciencia». Agrega que hay que encauzar a la juventud hacia ese campo. También reclama la necesidad de un organismo que promueva la investigación en forma incesante. Asimismo propone la formación de un Organismo de Planeamiento Nacional que debe orientar la marcha económica de la nación.
Las doce ruedas del progreso son: el aumento del comercio, el plan de comunicaciones interiores (que implica construir grandes vías de comunicación), la promoción del industrialismo básico y de transformación (fundiciones de acero), la reforma agraria (que no sólo implica repartición de tierras, sino el aumento de las extensiones cultivables por las grandes irrigaciones), el aprovisionamiento de energía (centrales hidroeléctricas y nucleares), la descentralización del poder, un plan de turismo nacional e internacional, inmigración de técnicos y expertos y de colonizadores, las cooperativas, las centrales patronales y los sindicatos, el Mercado Común de la Patria Grande, las Fuerzas Armadas
que deben contribuir al desarrollo nacional, y el crédito (el cual debe estar puesto al servicio del progreso nacional, por eso debe ser descentralizado y democratizado).
Conclusión
Es notorio que Manuel Seoane ha sido uno de los políticos más lucidos del país. Su mensaje, como lo hemos analizado, es de plena vigencia. Su crítica al liberalismo económico es dura. Los neo-liberales de hoy tienen su origen en la escuela inglesa de economía creada por Adam Smith para los designios imperiales de su país. Ellos sí promovían que otros países abrieran sus mercados, so pretexto de la "libertad económica" para que su industria (inglesa) vendiera sus productos. Así ocurrió en la India, donde llegaron a quemar los telares de ese país, para que no tener competidores. Igual sucedió en las nacientes repúblicas latinoamericanas después de la Independencia. Cuánto tienen que aprender del "Cachorro" Seoane todos aquellos que en vez de progreso, proponen cosas que solo van a llevar a más atraso a nuestro pueblo.
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NOTAS
(1) SEOANE, Manuel: "Las Seis Dimensiones de la Revolución Mundial". Okura Editores S.A. Lima. 2 ed. 1984, p. 58.
(2) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 45.
(3) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 80.
(4) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 127.
(5) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 89.
(6) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 75.
(7) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 92.
(8) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 98.
(9) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 101.
(10) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 102.
(11) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 107.
(12) SEOANE, Manuel: Ibid. p. 220-221
(13) SEOANE, Manuel: Ibid., p. 211-212.
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