Cemento y piedra
Trabajo todo el día
ladrillo sobre ladrillo en la consigna,
levanto una pared de esperanza
que se me cae de la parada misma.
Te busco y nunca encuentro
el ladrillo de emergencia y el cemento
te vas como si arena fueras
en la mezcla total de lo que cuento
Y trabajo y trabajo como hombre
hecho para lo mismo en el destajo,
e invoco a Dios, el compañero de siempre,
porque él siempre vivió de mi trabajo.
Nadie puede inculpar a Dios de que ha trabajado
¿para qué alegar lo que no estaba escrito?
él sólo ha sido Dios y yo el obrero,
que trabajó por él, sin llorar, lo repito.
Trabajo y le doy duro para que no me digan
que Dios ha trabajado por mí siquiera un día;
que no digan nada de lo que no quiero,
porque no estoy conforme ni lo aceptaría.
Si él no ha trabajado nunca, es porque es Dios.
nada se le puede exigir, lo pongo por testigo;
yo trabajo por él y voluntariamente lo hago,
porque él sin trabajar sufriendo está conmigo.
En esta poesía de título «Cemento y piedra», que corresponde al poemario «3 poemas» (1995, p. 15) podemos captar esa solidaridad visible, esa adhesión sin queja, esa identificación con una causa, una empresa en la que muestra humildad, sencillez en el rol que le toca asumir y orgullo por ser el obrero que hará posible el cumplimiento del mandato, de la orden, de la «consigna»: Levantar una pared de esperanza; no es cualquier consigna, por ello lo asume con empeño, sin descanso y aún así a pesar de trabajar y trabajar «todo el día» esta pared se le cae. Nicanor sabe que para mantener esa pared de pie falta algo y lo busca y no lo encuentra:
Te busco y nunca encuentro
el ladrillo de emergencia y el cemento
te vas como si arena fueras
en la mezcla total de lo que cuento
¿Qué es aquello que mantiene incólume la esperanza?, pues lo que mantiene fuerte la esperanza es la fe y no encuentra aquello que lo haga brotar, brillar, nacer, y se mezcla entre sentimientos y contradicciones. Sin embargo sigue trabajando y trabajando «como hombre», con dedicación y para ello no le importa asumir su condición de destajista. Le basta y sobra invocar a Dios y sentirse acompañado por él, pues es Dios a quien necesita para mantener su pared de esperanza y no se queja por reemplazarlo o trabajar por él, porque Dios vive y se mantiene de la esperanza de aquello que es lo último que se pierde y que se nos presenta como posibilidad. Para Nicanor, Dios es la esperanza.
Nicanor, lo vuelvo a repetir, es solidario, se identifica y asume con voluntad y entiende que Dios es el Gran Arquitecto pero nada le sería posible a Dios si no existiera el hombre y nada le sería posible al hombre si Dios no confiara y sufriera con él:
Si él no ha trabajado nunca, es porque es Dios.
nada se le puede exigir, lo pongo por testigo;
yo trabajo por él y voluntariamente lo hago,
porque él sin trabajar sufriendo está conmigo.
A Nicanor de la Fuente también se le conoce con el seudónimo de «Nixa». Alguna vez, Antonio de Oliva, quien escribía en «La Crónica», se refirió a este poeta de la siguiente manera: «Aquí se encuentra Nicanor de la Fuente, que se firma Nixa porque es descendiente de un cacique mochica». La primera contribución de Nixa fue calurosamente acogida por José Carlos Mariátegui en su revista «Amauta» en abril de 1927. En 1930 fue ganado por la prédica aprista y junto a Juan José Lora crearon el Comité Departamental del PAP en Chicalyo, en el mes de noviembre de ese mismo año, asumiendo el cargo de Secretario de Asuntos Exteriores.
De la pluma vehemente y rapsoda de Nixa brotan las siguientes obras poéticas:
Las barajas y los dados del alba (1938). Antenor Orrego Espinoza escribe lo siguientes sobre este poemario al prologarlo: «Es un libro de clara intención política. La poesía no está negada de la política. Hay demasiada injusticia en el convivir de los hombres para que no insurja en la canción el grito angustioso del hombre. Hay demasiado dolor para que el poeta no tome su bandera y ¡combata por el hermano! Hay demasiada tiniebla de charco en el mundo contempráneo para que el puño del justo no se hiera restregándose en el pedernal para arrancar la centella de luz.
La feria de los romances (1941)
El libro de los tránsitos eternos (1943)
El aire y otros poemas (1965)
Huacatil (1966)
Paisajes para colgar en la pared (1969)
Jacinto Peje y otras audiencias
La broma de los romances y el soneto
3 poemas (1995)
Según la pluma culta de Luis Alberto Sánchez, Nixa se orienta desde el comienzo a «las tendencias de vanguardia sin podérselo definir nítidamente como un ultraísta, un creacionista, un futurista o un surrealista», tendencia que se puede comprobar al imbuirnos en la obra poética de Nicanor.