Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"
Centro de Investigaciones Políticas,
Sociales y Económicas
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Notas Marginales. Número 2-3 ,
Nº 1 Lima, Febrero de 2000 |
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Homenajes
Julio Garrido Malaver: poeta de la tierra
Por Christian Hernández Alarcón
Nota.- Este texto fue presentado como homenaje al poeta en el II Simposio Internacional Vida y Obra de Victor Raúl Haya de la Torre, Lima., 16, 17 y 18 Setiembre de 1999.
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Era un hombre:
Había nacido como nace la vida. Como la planta que emerge de la tierra. Como brota el arroyo al pie de la montaña.
Había nacido del amor humilde y campesino. ¡Como decir un árbol!»[1]
Con estos versos comienza Garrido un bello poemario dedicado a su padre titulado ¨Un árbol”, que valen muy bien para sí mismo, pues fue la tierra que en Celendín (Cajamarca) lo alumbró en 1909 y desde su cuna hasta que una multitud lo llevó a dormirse en ella, su existencia, que estuvo distribuida entre cárceles, el destierro y la persecución, fue marcada indeleblemente por su identificación con la tierra.
Su poesía es el canto que ella le pide , y su voz emerge cargada de imágenes, metáforas y símiles de contornos telúricos “para expresar como decía Orrego que la vida humana se alzará tan alta espiritualmente, solo en la medida en que estructure sus bases primordiales en la tierra , en la medida en que se una a su madre a la raíz cósmica de donde brota su vida; y se debilitará frustrando sus más altas posibilidades, angostándose, con peligro de desintegrarse cuando se separe de ella ”[2].
La poesía de Garrido nace y se nutre de la tierra, hasta adquirir valor fortaleciéndose en el eterno emerger de lo telúrico para retornar a lo telúrico:
Escuchemos al poeta:
Si mañana se sienten vencidos cansados solos, regresen a la tierra que tanto hemos amado
Por eso cuando me asedia la tristeza y la desesperanza, retorno los predios de mi niñez y a fuerza de identificarme con los arroyos , los árboles , los pájaros , los sembríos , los caminos , los
animales , los silencios. Me siento acabado de fundar. Y tengo nuevas ilusiones . Más bellas esperanzas. Y también, la seguridad de que algún día mi mensaje será el mensaje de la Tierra
Cada Día que pasa y lo recuerdo siento que en mi corazón tiene que caber la totalidad de la Tierra!” [3]
La obra de Garrido es el testimonio más elocuente del cumplimiento de esta vocación y de su destino.
Desde el comienzo de su carrera poética con “Canto a la Reyna de la Primavera “ ganando los Juegos Florales Universitarios San Marquinos de 1940, siendo premiado con el botón de oro, ya se va perfilando su unidad con la naturaleza, que mas tarde, en “Canto a la Raza” y “Palabras de Tierra” [4] eleva el indigenismo en la poesía peruana a lo que Orrego llama “indigenismo auténtico, contemporáneo y con historia vigente” el cual se contrapone al indigenismo alienado, arqueológico y necrolátrico que evoca el pasado tomando las orientaciones vitales de la cultura europea, que con un falso chauvinismo negaba la visión económica y social del problema indígena y negaba toda legitimidad a las manifestaciones de quienes quiénes no guardaban por sangre las tradiciones incaicas.
Este apartamiento del nativismo no lo hace caer tampoco en la moda de los ísmos de la poesía ultramoderna: surrealismo, ultraísmo, impresionismo, dadaísmo, etc. que en muchos casos renuevan el lenguaje conservando el mensaje.
Así el indigenismo de Garrido no solamente expresa una visión de la realidad propia, sino nueva por que no hace suyas ni las imágenes ni la emoción de la poesía retórica de escaparate y de bazar sino que ignorándolas se avoca al descubrimiento de su propia verdad:
En un verso dijo:
“Todo existe en la medida en que puedas descubrirlo. Porque la única verdad es que el hombre ha venido para descubrir la creación . Para descubrirse a sí mismo que es la única manera de acercarse a Dios”[5]
Y sintiéndose más libre que nunca afirma:
“... es alta misión humana liberarse de todas las coyundas. Ser Libre y libertador de la luz prisionera en la forma ... ser libre es ser creador de la máxima belleza bajo el cielo”[6]
Esta búsqueda de libertad e identidad no es simplemente una búsqueda de escritorio, sino es en Garrido eminentemente existencial, ontológica de su propia trascendencia y misión, la cual lo lleva al abismo de la base primordial del hombre del origen y fuente de su existencia y de su salvación y destino; hasta el centro de la tierra; hasta la piedra.
Oigámoslo:
“He subido a la piedra para verme y sentirme
en todo el horizonte de mi oscuro destino”
&&&&
“En la piedra hay dormida una voz cristalina
quizá voz del origen
cada vez más lejana de todo lo que existe
por eso más en vísperas de otro despertar”
Y Añade:
“¡En la piedra hay un alma de silencio perfecta
testigo insobornable de todo lo que al polvo retorna
por ser polvo
de todo lo que pugna a fuerza del destino
por ganar la medida de perfecciones santas!
En la piedra hay un grito detenido
esperando la hora
que desde sus raíces , más profundas , el hombre
salvador de sí mismo se levante
y camine cantando sus nuevas dimensiones...”
Su vida de militancia política, de destierro, y de encierro en el frontón o en el panóptico de Lima dan a su poesía la dimensión que solo es alcanzada por el espíritu y la carne del que ha sufrido, y que herida por la brutalidad, atraviesa por el dolor indispensable “ para recibirse de hombres” como dijo Vallejo.
Son estas vivencias las que hacen que su versos escritos en el encalado de la pared carcelaria con bastos trozos de carbón, como canciones murales sinteticen la sabiduría del “ que estaba allí y sentía como herida la angustia de conocer lo desconocido con lo que tenía que relacionarse para que tenga cumplimiento su misión de permanencia sobre nuestro planeta”[7]
Esa sabiduría le hace poner en segundo plano lo que para sus contemporáneos era vital: encontrar nuevas palabras que expresen mejor la realidad. El está convencido, en cambio, que la palabra o es significado, sino transparencia que descubre, que revela realidades profundas que van más allá del significado que le puede atribuir el uso habitual. El problema del lenguaje para Garrido, no está en la palabra, sino en su degeneración, en haber perdido su valor original, por eso no las rompe como lo hicieron muchos de los vanguardistas; sino las amasa, las hunde y las mezcla en lo más recóndito de sí mismo para hacerlas surgir como las células nuevas del canto de un nuevo hombre, de un nuevo mundo, de una nueva dimensión de “La Dimensión de la Piedra”.
Garrido es como el niño que va descubriendo el mundo a fuerza de sustantivos y al hacerlo emprende una verdadera recreación del mundo pues sus palabras radicalmente inocentes se acomodan a todas las dimensiones de la realidad porque rompen las barreras que le ha puesto el diccionario y volviendo a su “cuna etimológica”, adquieren la dimensión de su mayor desnudez,
En eso radica una de sus más grandes proezas, no usa palabras que encierren conceptos, tampoco trata de crear nuevas palabras para descifrar las realidades de la existencia; por el contrario usa las más sencillas e ingenuas; la que fueron desechadas por los diestros vates, para hacer de elllas, una expresión, más allá de la expresión misma, mas allá de sus límites ortográficos y fónicos; hace de ella una intuición inocente y profunda del ser y la trascendencia, es por eso es que hace de la piedra, el tema de su poema más importante, encontrando en su silencio su voz, en su dureza su eternidad y en su inmovilidad su vida:
Así afirma:
Sé que la piedra no es lo muerto
no la osamenta de los siglos
ni lo que ha cerrado su ciclo evolutivo
ni lo por siempre duro, frío y apagado
ni lo que ser no pudo
La piedra es la confesión de Dios, aún detenida
de lo que ha sido y es el hombre
esperando asistir a lo que será el hombre
Y señala que la piedra es un ser en todo, que de pronto dará la respuesta al hombre de América:
Y ya creo
que de pronto , la piedra
va a abrirse , como una rosa
para todo impregnarlo con su infinito aroma.
Y es en este alumbramiento cuando se yergue la poesía de Garrido enarbolando la bandera de la identidad granítica mineral y roqueña de la tierra, en un acto de iluminación Es como si hubiera inhalado su paisaje, su gente, como si hubiera previamente absorbido en su corazón su propia tierra, para desbordar en palabras, silvestres infantiles, los contenidos más espirituales, las realidades más altas, el Mensaje del Nuevo Mundo :
Aquí en esta América presente
donde la sombra nos pesa y nos duele,
Aquí la piedra no es el canto rodado
no la seca y fría osamenta del tiempo fenecido
no la huella de lo roto y quebrado
no el ejemplo de lo que ha sucumbido
ni la caía irremediable de los que nunca se levantará
Aquí la piedra que rueda a la llanura ....
para Dios y para el hombre
el más grande poema de la raíz
el canto de la sangre original que se nos ha fundido y refundido
en nuestras viejas venas adheridas
ya a la Tierra como a los cielos...
En la piedra de América
está esculpiendo nuestra ansiedad de vuelo
quizá más que la imagen de nuestro mejor sueño
quizá hasta la única imagen de la luz
y hasta la creadora y cósmica soledad de Dios
...porque en los Andes
quizá si en su profundo de raíz, de equilibrio
a más de sus imágenes ya eternas
contienen las imágenes de nuestra historia
que no se ha realizado todavía
pero que alguna vez alcanzará su plenitud
que bien podrá ser la plenitud del hombre y de la vida
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Esta identidad telúrica que Garrido clama no es solamente la expresión de su yo personal sino el pleno convencimiento de que las raíces culturales son elementos invariables de arraigo con la tierra en donde las vivencias que se tienen como fruto de la simbiosis entre el ser humano y la tierra se manifiestan en una relación concreta, actual, no es la evocación del pasado sino el advenimiento de lo nuevo:
Todo los pétreo de esta América Amada
en nada es semejante a lo petrificado del resto de la tierra
Porque todo lo pétreo de esta América no es lo muerto
no lo que se ha quedado sin destino:
es lo que pugna por cumplir su definición..
Por eso Garrido es la palabra que arrancada del suelo cual dardo de granito se lanza al espacio sin enmohecerse con la humedad del viento de las circunstancias y se mantiene nueva en el espacio y el tiempo, por que el problema de la identidad se mantiene vigente y frente a quienes quieren convencernos que con la globalización se rompen las barreras de las fronteras, se acortan las distancias (como dice el comercial) y que no hay identidad que valga cuando en el fondo mientras se globalizan ellos hacia nosotros, nosotros terminamos englobados a ellos. la voz de Garrido se levanta dándonos un mensaje que debemos imitar:
“Sigue el ejemplo de los árboles que no renuncian a sus raíces para sostener su devoción por la altura del cielo . Si llegas a ser un árbol el canto que no debes te nacerá desde lo más profundo”
Garrido fue un árbol
Y todos nosotros compañero Garrido:
Oímos tu voz abiertos en la Tierra como rosas Azules
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[1] GARRIDO MALAVER JULIO “ Un Arbol” Ediciones de la Casa de la Cultura Trujillo 1964. Edición destinada a premiar a los mejores alumnos de los departamentos de la Libertad y Cajamarca, p. 1.
[2] ORREGO ANTENOR “Prólogo a la Dimensión de la piedra” en GARRIDO MALAVER JULIO “ La Dimensión de la Piedra” Juan Mejía baca y &P..L. Villanueva , Editores Lima, 1955 p. 32.
[3] GARRIDO MALAVER Julio “ Un Arbol “,Op. Cít... p. 9 - 10
[4] GARRIDO MALAVER JULIO “ Poesía Uno ,Ed Gráfica Labor .1984 donde se recoge este poemario Palabras de Tierra Con prólogo de Antenor Orrego (1944).
[5] GARRIDO MALAVER , Julio , “ Un
[6] GARRIDO MALAVER JULIO , Un Arbol , Op Cít .
[7] GALARRETA GONZALES Julio, “Julio Garrido Malaver : dos testimonios de cautiverio “ En HDLT En mi Recuerdo ; Lima Escuela Nueva , 199
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