Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
 
 

 
 

Notas Marginales. Número 2-3 ,  Nº 1 Lima, Febrero de 2000

 
 

 

Avance de investigación 

La conceptualización sobre el imperialismo y la globalización en las ciencias sociales y en el pensamiento político de Víctor Raúl Haya de la Torre[i]

Por Tito Livio Agüero Vidal

 
 

 

Introducción

En el Perú de hoy, realmente son escasos los estudios e investigaciones socio-económicas realizados por intelectuales apristas y más difícil es aún lograr que dichos trabajos se lleguen a publicar. Las razones son varias, van desde la ausencia de una logística que promueva y/o estimule la reflexión teórica, desgraciadamente el PAP no tiene una red de ONGs que financien estudios ni muchos menos una cadena de editoras y/o imprentas que publiquen libros, hasta el desarme ideológico que actualmente sufre el aprismo producto de la derechización ideo-política por la que atraviesa toda la sociedad. En este contexto difícil y/o adverso es sumamente importante hacer frente a todos estos obstáculos.

 

Este ensayo busca problematizar los fenómenos socio-económicos llamados imperialismo y globalización, a partir de la conceptualizaciones hecha por las ciencias sociales y por el mismo Vítor Raúl Haya de la Torre. Para decirlo en otras palabras, las siguientes hojas que tiene el lector en sus manos fueron escritas con el objeto de aportar a un esclarecimiento teórico y/o académico sobre la conceptualización del imperialismo en Haya de la Torre y sobre todo buscan auscultar y/o indagar sobre su real vigencia a la luz de las actuales teorizaciones que se presentan sobre el imperialismo o las economías de las sociedades capitalistas centrales y especialmente sobre las novísimas formulaciones sobre la llamada globalización económica.

 

Este ejercicio intelectual adquiere también importancia porque de una o de otra manera proporciona elementos teóricos para enfrentar el uso excesivamente libre que se ha dado, se da y seguramente se seguirá dando a estos términos no sólo en las ciencias sociales -peruanas y latinoamericanas-, especialmente desde las décadas del 60 al 90, sino también, en el mundo político. Efectivamente, la falta de rigurosidad hace que muchas veces estos conceptos se confundan con otras categorías sociales como dominación, dependencia, colonialismo, explotación, mundialización, etc.; o lo que es mucho peor, que sean vistos, especialmente la noción de imperialismo, solos como meros y simples elementos del discurso ideológico, como sino tuvieran un sólido soporte teórico y analítico que los respalde, y por consiguiente, tendrían un carácter descartable u desechable.

 

Para efectos de este ensayo es necesario hacer algunas aclaraciones muy puntuales. Primero, este escrito se desarrolla en el plano estrictamente teórico y por consiguiente no se adentra en el terreno de las conceptualizaciones de las alternativas políticas concretas. Segundo, se esta considerando al sistema capitalista sólo en su versión privada, es decir, no estamos aludiendo a los denominados capitalismos de estados, durante mucho años mal llamados socialistas y/o comunistas. Recordemos que antes de la caída del Muro de Berlín en 1989, ya algunos intelectuales europeos ya habían señalado el carácter intrinsecamente capitalista y clasista de las sociedades soviéticas y en América Latina, Haya de la Torre, no sólo compartió este diagnóstico, sino que inclusive, a su expansión política y económica la llamó social-imperialismo. Tercero, por consiguiente, lo que se va a presentar entonces, es lo que muy bien podríamos denominar una Teoría del Capitalismo Privado o mejor dicho del Imperialismo Privado. Por último, por razones metodológicas y para efectos expositivos, se utilizará la distinción centro-periferia que difundió y más que eso popularizó la Escuela Estructuralista Cepaliana en toda América Latina desde fines de los años 50.

 

I. Las Teorías Sociales sobre el Imperialismo

 

Todo estudio que aspire a presentar de manera objetiva y ordenada lo que generalmente suele llamarse la Teoría del Imperialismo tiene que concluir en varios puntos. Para empezar, y a diferencia de lo que generalmente suele pensarse, no es exacto afirmar que existe propiamente una Teoría, como un todo orgánico y sistemático, lo correcto es decir que hay diversas y múltiples teorizaciones que muy bien podrían recibir este nombre. Es más, salvo el caso excepcional de los planteamientos de John Hobson, todas de una o de otra manera se reconocen deudoras de la denominada Teoría de la Crisis o del Derrumbe Karl Marx [ii], en la medida que este autor al formularla demuestra que las economías capitalistas centrales tenían una tendencia inherente a la concentración de capital en mercados monopolísticos y oligopolísticos. Es decir, que mientras la mayoría de economistas ortodoxos de su tiempo, partían del supuesto que estas economías eran competitivas y por ende se caracterizaban por un gran número de compradores y vendedores en el mercado y/o se ocupaban de modelos matemáticos de una economía carente de fricciones, Marx avizoraba ya una época económica distinta.

 

Así pues, existe una matriz generativa común, que no es otra cosa que su famosa Ley de la Baja Tendencial de la Tasa de Ganancia [iii] y que concluye que el capitalismo se desmoronará en los países centrales producto de un conjunto de periódicas crisis económicas donde la competencia, que es su fuerza impulsora, va a llevar a un serie de procesos de monopolización -concentración y centralización de capitales-, exceso de producción y disminución de las tasas de ganancia de los capitalistas.

 

Pero no es con Marx con quien aparecen propiamente las diversas Teorías sobre el imperialismo, hay que esperar hasta 1902 en que aparece el clásico libro de Hobson [iv]. Este texto tiene una gran importancia fundamentalmente por tres razones: por su análisis del sub-consumo de la población producto de sus escasos salarios y la excesiva oferta productiva; por lo que ya había dicho Marx, el proceso mismo de monopolización; y, muy especialmente, por el nuevo contenido -económico- que le da al viejo término de imperialismo.

 

Con este rápido repaso, de las ideas económicas de Marx y Hobson, se puede afirmar que lo que muy bien podríamos llamar los antecedentes de la futura Teoría del Imperialismo ha sido ya abordada.

 

I.1. Los clásicos de las Teoría sobre el Imperialismo.-

 

Los pensadores neomarxistas de las sociedades capitalistas -en su mayoría europeos- se dedicaron a actualizar el modelo básico legado por Marx para comenzar a tomar en cuenta los cambios sociales que se habían ya producido en sus propios países. Todos estaban de acuerdo o había consenso en algunos puntos muy concretos: que estos países capitalistas entraron a la etapa monopolista a fines del siglo XIX o a principios del XX, por supuesto, dependiendo de las circunstancias específicas y particulares de cada país; sobre la validez de la misma metodología marxista pero que sorprendentemente mostraba ya algunos signos u indicios preocupantes de incapacidad para explicar cómo y por qué funciona todavía este capitalismo monopolista -Teoría de la Crisis- que se suponía tenía que derrumbarse; que el capitalismo era ya prácticamente un sistema económico de alcance y/o dimensión mundial; y que los problemas de las otras sociedades -América Latina, Asía, Africa- estaban íntimamente ligados a sus relaciones con estas sociedades capitalistas.

 

A no dudarlo quien expresa de mejor manera la línea de pensamiento de Marx y en general todo este cúmulo de preocupaciones es Lenin con su ya clásico El Imperialismo. Fase Superior del Capitalismo [v] de 1917. Efectivamente, en este libro encontramos que el autor trata demostrar que en líneas generales la Teoría de la Crisis sigue siendo todavía válida y que su no realización se debe a una serie de factores o nuevas circunstancias, siendo la principal de ellas que el capitalismo ha entrado a una nueva fase u etapa, la que él denominará, tomando prestado el término de Hobson, como imperialista; lo que a su vez determinará la constitución de una suerte de "aristocracia obrera" que se será la base social del revisionismo teórico y del reformismo político. Pero por otro lado, el texto es también una síntesis de las más importantes investigaciones socio-económicas realizadas durante esos años, como lo demuestra el uso de la categoría capital financiero de Rudolf Hilferding.

 

Junto a este importante esfuerzo intelectual de Lenin también es de justicia mencionar otros aportes, cada uno con contribuciones particulares y énfasis específicos -Eduard Bernstein [vi], Heinrich Cunow [vii], Conrad Schmidt [viii], Karl Kaustky [ix], Mijail Ivanovich Tugán-Baranovski [x], Rudolf Hilferding [xi], Rosa Luxemburgo [xii], Otto Bauer [xiii], Nikolai Bujarin [xiv], Henryk Grossman [xv], etc.-.  Sin embargo, este intento de Lenin, de continuidad y síntesis, desde una perspectiva teórica y no política, resulta al final ser totalmente fallido porque no consigue orientar o reorientar, como quiera verse, el pensamiento crítico en una sola dirección pues a partir de este momento, e incluso ya desde antes, pues el libro de Hilferding (1910) es anterior al de Lenin, comienza a constituirse dos formas de interpretar o conceptualizar el fenómeno imperialista y que hasta la actualidad todavía se mantienen, aunque ya se vislumbra en el horizonte la síntesis futura.

 

I.2. La Escuela del Capital Financiero: su Teórico y sus Neo-teóricos

 

Esta primera corriente de pensamiento se constituye a partir del trabajo teórico del mas renombrado y reputado economista del histórico Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, Rudolf Hilferding, y especialmente de su libro El Capital Financiero de 1910. El autor, si bien se fundamenta parte de Marx, fundamentalmente se dedica a realizar un exhaustivo análisis de los últimos desarrollos producidos en la banca y en la industria manufacturera y de los importantes cambios institucionales, tales como la creación de la sociedad de acciones. Fruto de este importante ejercicio analítico sostiene que las sociedades capitalistas han entrado a un nuevo estadio que denomina capital financiero -producto de un acelerado proceso de momopolización de la industria, la banca y el comercio-. Justamente el concepto mismo de capital financiero alude a este proceso de síntesis y fusión donde el capital industrial y mercantil terminan totalmente subordinados al capital bancario que ahora pasará a denominarse simple y llanamente capital financiero.

 

Si bien Hilferding tenía una idea muy clara de que los bancos llegaban a ser la parte más fuerte en la relación con las empresas industriales y comerciales, los mecanismos a través de los cuales esto tenía lugar no fueron completamente desarrollados por él. Fue mucho después, y debido a autores norteamericanos, que la Teoría del Capital Financiero realmente se completa y se convierte en toda una Escuela del Pensamiento Económico y Social que hoy en día se expresa nítidamente en cuatro subcorrientes teóricas: los teóricos del Control Bancario -R. Fitch y M. Oppenheimer, D. Kotz-, los de la Hegemonía Bancaria -G. Green, B. Mintz y M. Schwartz-, los de la Dominación Bancaria -T. Thompson, etc.- e incluso los del Capital Financiero bajo control industrial -B. Bellon, P. Grou, F. Morin, O. Pastre, N. Poulantzas, Brunhoff, etc.-.

 

I.3. La Escuela del Capital Monopólico: sus Teóricos y sus Neo-teóricos

 

Esta segunda corriente si bien es cierto reconoce como antecedente inmediato a Lenin con su Imperialismo. Fase Superior del Capitalismo de 1917, realmente solo toma cuerpo definitivo y se articula completamente con el libro de Paul Baran y Paul Sweezy El Capital Monopolista [xvi] de 1959.

Como es fácil de deducir por el título del libro los autores se ocupan explícitamente del análisis de la economía capitalista en el que la unidad económica típica ya no es la pequeña empresa que produce una reducida fracción o porcentaje de la producción total en un mercado dado sino la empresa en gran escala, que produce gran parte de la producción total o los grandes conglomerados industriales. Estas empresas -léase y entiéndase trasnacionales- pueden controlar: sus precios, el volumen de su producción, los tipos y las cantidades de sus inversiones, etc. En otras palabras, las empresas de tipo monopolista dominan los sectores más importantes de la economía y por ende también el mismo Estado se ve obligado a proporcionarle el clima y la estructura económica que hacen que todo esto sea posible.

 

Definitivamente estamos frente al esfuerzo más ambicioso y serio por tratar de explicar el capitalismo monopolista. Sin duda que muchas de las conclusiones ya fueron adelantadas por Lenin pero definitivamente el análisis es mucho más completo y ayuda a comprender mejor las leyes del movimiento del capitalismo moderno especialmente en las sociedades centrales.

 

En la actualidad los continuadores más representativos del pensamiento económico de Baran y Sweezy son E. Herman, H. Sherman K. Cowling, W. Semmler, y A. K. Dutt.

 

I.4. Conclusiones

 

Como se ya señaló las diversas Teorías sobre el imperialismo han estado ligadas a la Teoría de la Crisis y este acercamiento al final de cuentas ha tenido consecuencias funestas para su desarrollo. Efectivamente, la Teoría de la Crisis ha tenido una vida muy accidentada. Después de ser formulada fue objeto de intensos debates y diversos usos políticos, primero por el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, después por la II Internacional, y por último, por la III Internacional. Desde una perspectiva analítica, esta Teoría dejo de tener un claro contenido económico para adquirir un tinte cada vez más y más político, para después dejar de ser utilizada totalmente.

 

Todo estos avatares hicieron mella en las Teorías sobre el Imperialismo que resultaron perjudiciales pues finalmente  llevaron a su abandono y reemplazo por las teorizaciones de Fernard Braudel y/o Inmanuel Wallerstein. Esto viraje teórico y/o ideológico fue algo que sucedió especialmente en los partidos socialistas europeos y en general en toda la II Internacional. Años más tarde, la caída del Muro de Berlín en 1989 y la "crisis" del paradigma marxista, parecieron confirmar lo acertado de esta elección.

Sin embargo, todo esto ha sido producto de una lectura sumamente mecanicista y/o determinista de la Teoría de la Crisis pues ha faltado la flexibilidad necesaria para su verdadera y exacta interpretación. Así, se olvido que la Ley de la Baja Tendencial de la Tasa de Ganancia, que recordemos es su sustento teórico, es efectivamente una Ley pero que debe ser entendida no en términos absolutos sino fundamentalmente tendenciales [xvii].

 

Por todas estas razones, en estos momentos, las Teorías sobre el Imperialismo ya no se expresan propiamente en términos políticos y/o ideológicos, como era antes, sino que han adquirido un status mucho más académico y teórico, y se presentan implícitamente como parte de los estudios sobre los procesos económicos de oligopolización y monopolización de las industrias y las finanzas en las economías capitalistas centrales. En ese contexto, las dos Escuelas de Pensamiento Económico y Social que hemos estudiado -la del Capital Financiero y la del Capital Monopólico- han estado en constantes y continuas polémicas. Estas, se han centrado en dos aspectos: en el carácter de la nueva etapa que atraviesa el capitalismo, si es el concepto de capital monopólico o el de capital financiero el que mejor expresa este nuevo estadio; y la verdadera naturaleza del poder de los bancos y/o de las empresas trasnacionales. Pero como acertadamente señala Ludovico Alcorta, el concepto de capital financiero de Hilferding justamente presupone un proceso previo de monopolización y en tal sentido no es tan exacto afirmar que no considerase adecuadamente esta problemática, y que su análisis sobre los bancos y las empresas monopólicas va mucho más allá de la simple concentración industrial y en ese sentido ambos enfoques pueden muy bien complementarse antes que enfrentarse [xviii]. Efectivamente, y como también ya habíamos adelantado, estas Escuelas han comenzado ya a establecer vínculos pues están descubriendo que la polémica en que se enfrascaron sus fundadores -Hilferding versus Baran y Sweezy- y continuadores fue mucho más aparente que real porque existe un amplio espacio de coincidencias.

 

Todo este proceso singular por las que han pasado las Teorías sobre el imperialismo nos demuestra que en términos analíticos y teóricos todavía sigue manteniendo vigencia y que no solo es una mera y simple formulación ideológica desechable como se nos ha hecho creer. En tal sentido, es importante tener en cuenta que esta teoría se construye siempre a partir de 2 elementos: uno, de carácter claramente constitutivo, el tránsito de una economía competitiva a otra monopólica en los países centrales, o para decirlo en términos propios de le economía convencional y/o positiva, actualmente en boga, el paso de un modelo económico de competencia perfecta a otro de competencia imperfecta; y dos, de naturaleza eminentemente relacional, entre el centro y la periferia, la apropiación, siempre por parte del centro, del excedente producido en la periferia.

 

II. Las Teorías Sociales sobre la Globalización Económica

 

A diferencia de otros categorías como dependencia, imperialismo, colonialismo, dominación, explotación, etc., propias de la ciencias sociales, la globalización no tiene como sustento u substrato un marco teórico determinado y sólido que lo fundamente y/o respalde. Así, no existe propiamente una Teoría Social y mucho menos se encontrará una Escuela de Pensamiento.

 

Los orígenes mismos del término aluden a situaciones concretas: al libro de Marshall Mc Luhan -La Aldea Global-, en los años 60, y a la revista norteamericana Business Week, en los 80. La idea que está detrás es que la creciente desaparición de las distancias entre los países se ha hecho algo tan notoria y relevante que prácticamente se ha constituido en el dato más relevante de estos tiempos. En realidad, está idea no es nada novedosa, pues tanto Fernard Braudel como Inmanuel Wallerstein, desde el campo académico e intelectual, ya habían hablado sobre la llamada economía planetaria y la mundialización económica.

 

Sin embargo, a grosso modo, es posible encontrar si bien ya no Teorías ni Escuelas, si formulaciones generales, y es más, éstas se pueden agrupar en dos grandes corrientes: una, la que vamos a llamar oficial u convencional, en el sentido que es la que se difunde en todos los ámbitos, incluido el universitario, y que sorprendentemente también se encuentra presente en lo que los sociólogos denominan el sentido común de las personas, y que tiene como máximos exponentes a Lester Thurow, Laura Tyson, Kennichi Ohmae, Robert Lawrence, Peter Drucker, Robert Reich y Fernando Henrique Cardoso; la segunda, la que para efectos expositivos vamos a denominar crítica, con lo que se alude a que su nota característica es que establece una polémica frontal con la primera, y que después de muchos años de estar prácticamente relegada ha comenzado a tener mayor presencia en el mundo intelectual y político, y que tiene como principales representantes a Alain Touraine, Samir Amín, Joaquín Estefanía, José Antonio Ocampo, etc.

 

A pesar de todo esto, ambas corrientes comparten un diagnóstico común sobre los orígenes mismos de la globalización. Así, las innovaciones tecnológicas (¿nueva revolución tecnológica?), en la información -comunicaciones- y la microelectrónica aparecen como el factor explicativo central.

 

Así definida la globalización de manera fáctica y/o positiva, como un fenómeno socio-económico producido por las últimas innovaciones tecnológicas y aplicándola al estudio económico concreto podemos distinguir varios tipos: la financiera, productiva y comercial.    

 

II.1. La Globalización Financiera

 

Si hay algún campo en el que por primera vez la globalización económica apareció mostrando sus contornos futuros ese fue el financiero. Es preciso remontarse a los 80 para observar lo que se denominó la profundización financiera, es decir, el desligamiento del capital productivo, que siempre fue, es y será de largo plazo, del capital financiero y/o bancario. Pero no solamente es el divorcio de estos capitales que, dicho sea de paso, históricamente siempre han estado unidos, sino que también se asiste al enorme crecimiento del capital financiero, producto de la nueva lógica económica que desde ese momento lo comienza a guiar: la mera y simple especulación.

 

Por supuesto, que para entenderla en su verdadera y justa dimensión es preciso mencionar la hegemonía ideológica que en términos cuasigramscianos comienza ya a adquirir la vieja teoría económica liberal, en su versión más ortodoxa, tanto en los países capitalistas centrales como en los periféricos, aunque en estos últimos hay que agregar que el FMI prácticamente obligó a los Gobiernos vía los programas de estabilización que eliminen todos los controles a los capitales, es decir, la apertura total de las Cuentas de Capital de la Balanza de Pagos. Así, los Bancos Centrales que otrora regulaban los mercados de capitales dejan de cumplir esta función y se instaura un régimen de libre entrada y salida de divisas sin ningún tipo de control.

 

Lo que siguió después es historia por todos conocida: los capitales especulativos de corto plazo después de estar en la periferia vuelven al centro con lo que causan una crisis de divisas, que comenzó con México en 1994 y que luego se extendió por Europa y por todo el Sudeste Asiático.

 

Detrás de estos capitales especulativos están los golden boys de Wall Street y de la City, las agencias de calificación de deuda, etc. Todas, como diría Alain Touraine, fuerzas antidemocráticas [xix].

 

II.2. La Globalización Productiva

 

La emergencia de los capitales especulativos y las crisis de divisas que han ocasionado por todo el mundo no debe llevarnos a pensar que en la producción de bienes y servicios no se han producido cambios dignos de resaltarse y analizar. Es más, se puede afirmar que se estamos asistiendo a un nuevo ciclo de monopolización y/o oligopolización -lo que Marx llamó la centralización y concentración de capital-. Lo cual, por supuesto, desmiente categóricamente las novísimas teorías que se han formulado sobre la pequeña empresa en donde se señala que éstas han tenido un importante crecimiento y que tienen un futuro económico muy promisorio -small is beautiful-.

 

Recordemos que los clásicos de la Teoría Crítica hacían hincapie en las trasnacionales que se dirigían a la explotación de materias primas y/o que instalaban plantas ensambladoras en la  periferia aprovechando el bajo costo de la mano de obra.  

 

Las nuevas empresas capitalistas en la actualidad son radicalmente distintas tanto a nivel de su dirección y gestión, en el sistema de división del trabajo, en los insumos y bienes intermedios utilizados, en la tecnología de punta que usan, como en su misma localización geográfica. León Bendesky inclusive nos habla que por su forma de producción crean espacios regionales con sus propios centros y periferias [xx].

Así, la globalización productiva se manifiesta en el inmenso poder económico de un puñado de megaempresas, que como señala Ricardo Petrella, representan dos tercios del comercio mundial, un tercio del cual está constituido por el comercio entre las sociedades de una misma empresa multinacional y el otro tercio por el comercio entre ellas [xxi].

 

II.3. La Globalización Comercial

 

Mientras que la globalización financiera y productiva alude a actividades que tienen a agentes económicos detrás de estos procesos, la globalización comercial es más que nada un medio o una herramienta para que las nuevas trasnacionales puedan vender sus productos. Para lo cual, por supuesto, tienen grandes aliados, sus propios Gobiernos, los organismos internacionales -FMI- y sus políticas de estabilización y programas de ajuste, y ahora último, la Organización Mundial de Comercio (OMC) que reemplaza al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT).

 

Tan importante es, en estos momentos, la globalización comercial para estas megaempresas que la OMC, a diferencia del GATT que tenía una estructura sumamente ligera, es un organismo internacional dotado con el mismo carácter institucional que el Banco Mundial o el FMI. Además, su principal originalidad respecto al GATT es su órgano de resolución de conflictos comerciales con formado por expertos. Así, la OMC recibe e instruye las demandas entre países, impone cambios en la política comercial y autoriza finalmente a una Estado a imponer sanciones contra otro. Antes las eventuales sanciones del GATT eran dejadas a la discreción de los Estados más poderosos. Pero, como es obvio de suponer, detrás de estos órganos e instancias aparentemente democráticas y/o tecnocráticas se esconde el poder de los Estados de los países capitalistas centrales y de las nuevas trasnacionales. Efectivamente, pues todo lo que se discute y aprueba en la OMC antes pasa por el filtro del grupo de los cuatro llamado QUAD (Canadá, EEUU, Unión Europea y Japón), cuyos gobiernos son objeto de continuas y enormes presiones por parte de los grandes grupos multinacionales, bien por separado bien organizados en estructuras como la TABD (Transatlantic Bussiness Dialogue) [xxii]

 

II.4. Conclusiones

 

En estos tiempos se ha convertido en una cosa tan común el hacer uso y abuso del término globalización que su significado prácticamente ha devenido en una especie de entelequia, en una irrealidad, difícil de definir con claridad y absoluta distinción. Esto incluso ha llegado a tales niveles de indefinición que Marcos Kamiya considera que la globalización tiene que verse como un clásico tipo weberiano [xxiii]. Esta definición muestra claramente una actitud intelectual de renuncia por parte del autor porque a nuestro entender va reñida con la razón de ser misma de las ciencias sociales que es el de reflexionar sobre la realidad social y justamente en este ejercicio intelectual se construyen teorías, esquemas interpretativos, conceptos y/o categorías, etc.

 

Es por esta razón, que nosotros sí hemos definido a la globalización económica y esta ha sido conceptualizada como un fenómeno socio-económico producido por la propia dinámica que tiene en estos momentos el capitalismo a nivel mundial y que si bien, como no podía ser de otra manera, tiene sus orígenes en las economías centrales gracias a las últimas innovaciones tecnológicas ya señaladas su repercusión en las sociedades periféricas es ahora mucho más directa y frontal que antes. La globalización económica, como hemos visto, ha producido toda una serie de cambios u modificaciones sumamente importantes que de ningún punto de vista pueden ser ignorados u desconocidos -la emergencia de una mercado mundial como un espacio económico único e indiferenciado, y por consiguiente la desaparición de los mercados nacionales; la aparición de la nueva empresa trasnacional en clara contraposición a la antigua; la novísima profundización financiera; el nuevo impulso que han tomado los procesos de oligopolización y monopolización tanto en las economías centrales como en las periféricas; y quizás, como dice , Humberto Campodónico la constitución de todo un nuevo ciclo de acumulación [xxiv]-.

 

Pero la globalización no es un nuevo sistema económico, como podría pensar u suponer el observador despistado, que reemplaza al capitalismo, como tampoco es propiamente una etapa u estadio del mismo, fundamentalmente porque la naturaleza y carácter del capitalismo actual sigue siendo todavía en esencia monopólica y, por ende, imperialista. Por lo que resulta a todas luces erróneo y equívoco contraponer globalización con imperialismo, la globalización, a lo sumo, puede ser vista como un momento preciso y determinado de esta etapa monopólica que atraviesa el capitalismo a escala mundial.

 

 

III. La Conceptualización sobre el Imperialismo en el Pensamiento Político de Víctor Raúl Haya de la Torre

 

Si todo el análisis anteriormente realizado nos ha llevado a la conclusión que la globalización económica está totalmente inmersa en la etapa capitalista monopólica, es decir, imperialista, toca ahora dilucidar si el pensamiento político de Haya de la Torre tiene alguna relevancia para poder interpretarla en toda su verdadera y justa dimensión. En otras palabras, si la conceptualización que el realizó sobre el imperialismo que el vivió y vio sigue siendo todavía valida para entender este imperialismo globalizado [xxv]. No debemos olvidar que el nació en 1895 y murió en 1979, en tal sentido, no estuvo muy al tanto de la confluencia actual entre las dos principales corrientes sobre del imperialismo -los neoteóricos del capitalismo financiero y los del capitalismo monopólico-, como tampoco el uso del término mismo de globalización económica, cuya real difusión es realmente de reciente data, fue de su entero y cabal conocimiento.

 

En este panorama complejo una salida, que seria la más lógica y la aparentemente más adecuada, es estudiar su pensamiento sobre el imperialismo pero poniendo un especial énfasis en el Haya maduro y por tanto relegando a un segundo plano al juvenil. El siguiente paso seria establecer un contrapunto con este imperialismo globalizado. El balance de este ejercicio intelectual nos daría las respuesta sobre la vigencia de su pensamiento.

 

Tal acercamiento nos parece inadecuado fundamentalmente porque se pone un excesivo énfasis en los diversos estadios que tuvo su pensamiento y se pone poca atención, por no decir que se olvida totalmente, en las continuidades, que en este caso específico, son tan importantes como las mismas rupturas. Permítanos presentar una lectura distinta. Sostenemos que más allá de los diversos momentos que tuvo su pensamiento es posible encontrar una especie de hilo conductor o común denominador entre el joven y viejo Haya de la Torre. En otras palabras, planteamos la tesis de la existencia de una suerte de matriz analítica de naturaleza eminentemente teórica. Es más, afirmamos que ésta fue elaborada durante sus primeros años como creador de la doctrina aprista, y para ser más preciso fue en el extranjero y en los agitados años 20. Esta matriz, fue, tributaria de dos autores europeos: Hobson y Lenin [xxvi]. De Hobson, se tomará su concepto de imperialismo, como un fenómeno producido y desarrollado en las sociedades capitalistas centrales y, su denuncia y/o crítica sobre sus efectos negativos en la periferia. De Lenin, de su definición fáctica y/o empírica del imperialismo se rescatara su carácter generativo, producto que el capitalismo ha transitado del período de la competencia perfecta al de la competencia imperfecta, es decir, que la producción ha entrado a un estadio propiamente monopólico y/o oligopólico; y, la exportación de capitales del centro a la periferia.   

 

Pero los componentes centrales que la estructuran y dan forma definitiva a esta matriz analítica hayatorreana son cinco.

 

Primero, el imperialismo es percibido no solo como una teoría general que tiene sus propias leyes sino también, y sobre todo, como una categoría histórica. Se parte de la idea que las sociedades capitalistas no son estáticas sino totalmente dinámicas y están en constante movimiento. En tal sentido, las estructuras sociales, económicas y políticas están en continuo y permanente cambio. Por consiguiente, el imperialismo, como fenómeno socio-económico, esta abierto no a una definición sino a todo un conjunto de definiciones fundamentalmente producto de su desenvolvimiento y/o desarrollo tanto en el espacio como en el tiempo. Con lo que el imperialismo, en tanto que establece una serie de vínculos con las sociedades periféricas, puede tener toda una serie de etapas.

 

Segundo, el imperialismo es una categoría socio-económica pero que también tiene dimensiones políticas y culturales. Siguiendo a Lenin más que al propio Hobson, se establece claramente el carácter y naturaleza del imperialismo como un fenómeno producto de la etapa monopólica del capitalismo y que se manifestará en la exportación de capitales del centro a la periferia más que propiamente de mercancías. Pero el imperialismo tendría también expresiones en otros campos. Dentro de éstos se valorara mucho el de la política internacional y/o diplomacia y el propiamente cultural.

 

Tercero, el carácter ambivalente del imperialismo. Siguiendo a Marx y Engels, quienes en algunos escritos señalaban que el capitalismo en sociedades tradicionales -no capitalistas- no sólo era sinónimo de explotación sino también de progreso, se considerara también que el imperialismo tiene tanto aspectos negativos como positivos. Esto lo diferenciara notablemente no sólo de Lenin y José Carlos Mariátegui sino también de la casi totalidad de los teóricos de la dependencia (Fernando Henríque Cardoso, André Gunder Frank, etc.), quienes solo tomaban en cuenta los primeros y nunca los segundos.

 

Cuarto, la relación teoría y praxis. La noción de imperialismo está ligado íntima e indisolublemente con la de antimperialismo. En tal sentido la conceptualización sobre el imperialismo siempre ira de la mano de la conceptualización sobre la alternativa política a seguir. Aquí, nuevamente, encontramos diferencias sustanciales con algunos teóricos marxistas dogmáticos (Mariátegui, Cardoso, Gunder Frank, etc.).

 

Quinto, por último pero no por eso menos importante, la dimensión continental de su conceptualización sobre el imperialismo. Efectivamente, este fenómeno socio-económico es visto como el aspecto central de la problemática peruana y latinoamericana. Es más, su repercusión en nuestra sociedad queda subsumida dentro de otra mayor, que la incluye y la comprende, la regional. Este aspecto de su pensamiento es muy digno de llamar la atención pues han sido escasos los pensadores, sean de izquierda o de derecha, que han visto los problemas de sus pueblos desde esta perspectiva. En ese sentido a Haya de la Torre le cabe el honor de estar al lado de un selecto grupo de hombres que si tuvieron este mismo horizonte, como Simón Bolívar y José Martí.

 

Como vemos esta matriz analítica hayatorreana, no es pues un sistema de ideas totalmente cerrado y que incluso puede llegar en algunos casos a establecer un divorcio absoluto con la realidad social y con los cambios que ella se producen como ha sucedido muchas veces en la historia con muchos idearios que finalmente terminaron convirtiéndose en cárceles. Todo lo contrario, pensamos que más bien lo que la define, para hablar en términos de Hugo Neyra [xxvii], es su ductibilidad y/o flexibilidad, y es justamente esta característica la que le asegura vigencia. Desde este punto de vista, las diversas teorizaciones que se han hecho sobre imperialismo y  globalización no la disminuyen en lo más mínimo porque no estamos ante una teorización específica que busca explicar un fenómeno de manera totalmente rigurosa y exhaustiva sino sólo ante un marco interpretativo muy general que debe servir solo como una pauta para la mejor comprensión de este mismo fenómeno y para la formulaciones de políticas de corte antimperialista.

 

Sin embargo, esta matriz ha corrido distinta suerte en la producción intelectual de los teóricos e intelectuales apristas. De una primera etapa, indiscutiblemente creativa e innovadora, en la que brillaron los economistas Carlos Manuel Cox [xxviii] y Manuel Vásquez Díaz, los ingenieros Luis de las Casas [xxix] y Pedro Muñiz [xxx], y el líder Manuel Seoane Corrales; se pasó a una segunda, donde salvo los esfuerzos aislados de Roy Soto [xxxi] y especialmente de Alfonso Ramos Alva [xxxii] (quien incluso polemiza a fines de los años 70 con algunos de los principales teóricos de la dependencia como Gunder Frank y Thetonio Dos Santos) se caracterizó por un acercamiento cuasi escolástico. Aunque, en los 80, con Alan García [xxxiii] se retoma el camino inicial en la medida que se hace el mismo ejercicio intelectual que exige la conceptualización hayatorreana, es decir, dar contenidos nuevos a un fenómeno socio-económico no solo realmente existente sino también siempre cambiante que no sólo afecta de manera directa al Perú sino a Indoamérica toda.

 



[i]... Esta ensayo fue presentado como Ponencia al "II Simposio Internacional: Vida y Obra de Vítor Raúl Haya de la Torre", realizado en el Museo de la Nación, los días 16, 17 y 18 de Setiembre de 1999.

[ii]... COLETTI, Lucio (1970). Introducción a El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de Varios Autores. Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 11-45.

[iii]... MARX, Karl (1885). El Capital. Crítica de la Economía Política. Sexta edición en español. México: Siglo XXI, T. 3, Vol. 6, 1983, pp. 269-341.

[iv]... HOBSON, John A. (1902). Estudio del Imperialismo. Madrid: Alianza Editorial, 1981.

[v]... LENIN (1917). El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo (Esbozo Popular). En Obras Escogidas. Moscú: Progreso, T. V, 1976, pp. 372-500.

[vi]... BERNSTEIN, Eduard (1899). "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia". En: El marxismo y el "derrumbe del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 145-162).

[vii]... CUNOW, Heinrich (1898-99). "Contribución a la teoría del derrumbe". En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 165-174).

[viii]... SCHMIDT, Conrad (1901). "Contribución a la teoría de las crisis comerciales y de la sobreproducción". En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 177-186).

[ix]... KAUSTKY, Karl (1902). "Teoría de la crisis". En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 189-236).

[x]... TUGAN-BARANOVSKI, Mijail Ivanovich (1905). Fundamentos Teóricos del Marxismo. En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 242-258).

[xi]... HILFERDING, RUDOLF (1910). El Capital Financiero. Madrid: Tecnos, 1963.

[xii]... LUXEMBURGO, Rosa Luxemburgo (1913). La Acumulación del Capital. Madrid: Cenit, 1933.

[xiii]... BAUER, Otto (1913). "La acumulación del capital". En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 339-386).

[xiv]... BUJARIN, Nikolai (1926). El Imperialismo y la Acumulación de Capital. Buenos Aires: Tiempo, 1974.

[xv]... GROSSMANN, Henryk (1929). La Ley de la Acumulación y el Derrumbe del Sistema Capitalista. En: El marxismo y el "derrumbe" del capitalismo de VARIOS AUTORES (Tercera edición en español. Madrid: Siglo XXI, 1985, pp. 434-469).

[xvi]... BARAN, Paul y SWEEZY, Paul (1959). El Capital Monopolista México: FCE.

[xvii]... "...esa palabra está indicando por cierto que la ley en cuanto tal es frenada por la acción de causas antagónicas que contrarrestan y neutralizan los efectos de esta ley general, dándole simplemente el carácter de una tendencia. Pero ello no quiere decir que la ley quede anulada o suprimida, sino que su vigencia absoluta se ve contenida, entorpecida; vale decir que la ley tiene vigencia, pero en un arco de tiempo ya través de un proceso más complicado" (COLETTI, Lucio. Ob., cit., pp. 36).

[xviii]... ALCORTA, Ludovico (1992). El Nuevo Capital Financiero: grupos financieros y ganancias sistémicas en el Perú. Lima: Fundación Friedrich Ebert, pp. 48-49.

[xix]... TOURAINE, Alain (1995). "El retorno de lo político". En: El País. Madrid, 31-VII-1995.

[xx]... BENDESKY, León (1994). "Economía regional en la era de la globalización". En: Comercio Exterior. México, noviembre de 1994.

[xxi]... PETRELLA, Ricardo (1999). "El capital mundial no puede gobernar la humanidad". En: El País. Madrid, 2-XII-1999.

[xxii]... PETRELLA, Ricardo (1999). Ob., cit.

[xxiii]... "¿Qué significa realmente globalización? Dicen que cuando una afirmación comienza a convertirse en una verdad incuestionable, es el momento de ponerla en duda. La velocidad con que se transmite la información, la localización multinacional de las empresas y la existencia de mercados financieros interconectados no definen por sí solas a la globalización...el término globalización es un tipo weberiano, y que no existe una forma clara de definirlo ni tampoco una visión transparente de los factores que permiten cuantificarlo" (KAMIYA, Marco. "Las tendencias de la globalización productiva". En: Pretextos. Lima: DESCO, # 7, 1995, pp. 49-51).

[xxiv]... CAMPODONICO, Humberto (1995). "El proceso de globalización y los intereses nacionales". En: Pretextos. Lima: DESCO, # 7, pp. 8.

[xxv]... El término de imperialismo globalizado lo hemos tomado prestado de Tito Bonicelli (¿Globalización o Imperialismo Global. Lima, 1999, 150 pp.).

[xxvi]... No hemos encontrado huellas de otros autores clásicos, especialmente de todos aquellos que a partir de la Teoría del Derrumbe de Marx desarrollaron toda una serie trabajos y estudios -Hilferding, Bujarin, Luxemburgo, etc.-. Tampoco hay referencias al concepto de capital financiero de Hilferding, aunque años después otros economistas apristas si harán mención expresa de su obra y de esta categoría socio-económica (COX, Carlos Manuel. En Torno al Imperialismo. Lima: Editorial Cooperativa Aprista "Atahuallpa", 1934).

[xxvii]... NEYRA, Hugo (1995). "Después del Muro de Berlín. Actualidad de Haya de la Torre". En Vida y Obra de Víctor Raúl Haya de la Torre. VARIOS AUTORES. Lima: Instituto "Víctor Raúl Haya de la Torre", 1997, pp. 64.

[xxviii]... COX, Carlos Manuel (1934). Ob., cit.

[xxix]... DE LAS CASAS, Luis Felipe (1955). Liberalismo Económico. Mito y Realidad de una Doctrina. Hacia una Síntesis de capitalismo y Socialismo. Segunda edición. Lima: Colección Popular del PAP, 1959, 80 pp.

[xxx]... MUÑIZ, Pedro (1935). Penetración Imperialista. Santiago de Chile: Editorial Ercilla.

[xxxi]... SOTO, Roy (1970). Aprismo y Antimperialismo. Segunda edición. Lima, 1991, 93 pp.

[xxxii]... Alfonso Ramos Alva ha publicado dos trabajos: el primero, Siete Tesis Equivocadas del Marxismo-Leninismo sobre Indoamérica (Lima: IDEA, 1977, 114 pp.), y el segundo, Haya de la Torre. Creador y Visionario (Lima: IDEA, 1990, 132 pp.).

[xxxiii]... GARCÍA, Alan (1982). El Futuro Diferente. La Tarea Histórica del APRA. Lima: DESA.

 

 
 

 

 

 

 

 
   

 

 

 
 
Copyright © 2007 T.A.O. - Todos los derechos reservados