Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

 

LA SOCIEDAD CIVIL: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN TEÓRICA Y CONCEPTUAL DESDE LA CIENCIA POLÍTICA*

 
 

Tito Livio Agüero Vidal**


 
 

 

I. Introducción.-

Las discusiones académicas acerca de la categoría teórica sociedad civil surgen con fuerza en los ambientes intelectuales recién en los años 80. Como se sabe, antes de esa fecha el centro de atención estaba puesta en el Estado (sociedad política) y en las estructuras sociales o mejor dicho en las estructuraciones de carácter y/o naturaleza clasista. Todo esto estaba además relacionado con el predominio del paradigma keynesiano en la formulación, diseño, ejecución y evaluación de políticas económicas. No menos importante era la existencia misma de los Estados de Bienestar en toda la vieja Europa, como producto de las luchas y conquistas de los partidos socialistas democráticos. Hay que recordar que más allá de las conceptualizaciones que se han hecho, se hacen y se seguirán haciendo, este tipo de Estado se caracteriza porque, de una o de otra manera, produce y/o controla el excedente económico, y en ese sentido tiene una gran capacidad para redistribuirlo en toda la sociedad, especialmente entre las clases populares. Sin embargo, a mediados de los 70 el keynesianismo entra en crisis porque no puede no sólo explicar la nueva situación económica, que es de una crisis no sólo productiva sino también inflacionaria, sino y sobre todo, porque no puede solucionarla. Así, vuelven nuevamente los neoclásicos o neoliberales (W. Pareto, L. Walras, K. Manger, A. Marshall, etc.) y su nuevos seguidores (Escuela Austriaca, Monetaristas, etc.), se comienza a desmantelar el Estado de Bienestar, y lo que es más importante, el énfasis teórico puesto en el Estado y en las clases sociales se acaban y su lugar es ocupado por un término que no era nuevo pero que comienza a ser usado por todos sociedad civil y las clases son reemplazadas por los actores políticos o grupos sociales que justamente desarrollan su accionar ya no en la sociedad política, es decir, en el Estado, sino en la sociedad civil.

 

II. Orígenes.-

Sus raíces están en las primeras reflexiones sobre cómo hacer compatibles el interés individual y el bien común, que figuran en la filosofía antigua. Sin embargo, el autor que utiliza por primera vez el término viene del período de la ilustración del siglo XVIII es Guillermo Federico Hegel en su Filosofía del derecho (1812). Para Hegel no es tanto un grupo de personas sino un aspecto de la totalidad social. De modo que hay ciudadanos de un Estado, pero estos a la vez son individuos, personas privadas, que tienen por finalidad su propio interés fundado en un sistema de dependencia recíproca. La sociedad civil hegeliana es entendida como un conjunto de organizaciones de los intereses privados (P. Schiera). Mientras que la comunidad política (Estado) “es una entidad instrumental” resultado de la razón humana y una “entidad ética” (Shlomo Avinieri y Z. A. Pelazinky). La sociedad política comprende y abarca toda la esfera relacionada con el espacio de lo público.
 

III. Conceptualizaciones teóricas.-
   
Hoy en día muchos autores están de acuerdo con el florecimiento de esta categoría teórica y el entusiasmo por ella (Alan Rain. The New Cork Review of Books). Sin embargo, los autores que la han intentado conceptualizar se han referido a algo no muy preciso pero intuitivamente plausible e importante. En términos generales se puede decir que hay tres formas de entender la sociedad civil.

La primera, Larry Diamond da una definición amplia, que acerca la sociedad civil a la idea de nuevos movimientos sociales: se trata del “ámbito de la vida social organizada que es voluntaria, autogeneradora (mayormente) autosostenida, autónoma del Estado y limitada por un orden legal o el uso de reglas compartidas”. Se diferencia de la sociedad en general porque incluye a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar su interés, pasiones e ideas, intercambiar información, lograr objetivos mutuos, exigirles cuentas a los funcionarios públicos. Excluye los esfuerzos políticos por tomar control del poder del Estado.

La segunda, que aglutina a varios autores dicen que la sociedad civil, consiste en las instituciones, relaciones y tradiciones culturales que promueven la confianza, un sentido de comunidad y la obligación de construir para el futuro. No es el gobierno ni los negocios, pero sin ella no hay pueblo o nación que pueda prosperar o alcanzar la democracia.

La tercera, y última, que reúne a otros intelectuales que ven a la sociedad civil como un cuerpo aceptado y probado de reglas interpersonales que permitan la coexistencia cotidiana pacífica a lo largo de un período prolongado de tiempo.

 

III. Crítica a las conceptualizaciones teóricas.-

Anne Korrnhauser ha sostenido varias veces que parece claro que hemos entrado ya a una segunda fase: el debate sobre el debate acerca de la sociedad civil. Si en los 80 fueron de reaparición del concept of civil society, los 90 fueron la década de la reflexión sobre esa reaparición.

Por lo visto las tres conceptualizaciones presentadas están íntimamente relacionadas con disciplinas sociales específicas y/o escuelas al interior de la misma ciencia política. El primer acercamiento teórico esta inmerso en una clara perspectiva sociológica y pone el acento en los llamados movimientos sociales. Mientras que el segundo es tributario del neoinstitucionalismo que surge en abierta polémica con el antiguo institucionalismo que tenía un carácter más jurídico que político. Por último, el tercero, es a todas luces tributaria de la actual sociología francesa neodurkheimniana.

Se puede afirmar que las tres definiciones de la sociedad civil, más allá de su naturaleza más sociológica u politológica, la entienden como algo diferente al Estado (sociedad política) pero que al mismo tiempo excluye a la realidad económica, y donde al final se la termina concibiendo sólo como una suerte de un simple espacio de las asociaciones privadas y movimientos sociales en una esfera  democratizadora a la que no se puede confundir de ninguna manera con el mercado.

No es posible dejar de mencionar a los teóricos que se han mostrado críticos con esta categoría, teórica especialmente a John Samuel (South Asian Citizen Web Dispatch) para quien la socieda civil es  una frase de de plástico, porque a) como concepto oculta la realidad y confunde a la gente; b) escamotea las contradicciones internas de la sociedad; c) libera al Estado de sus responsabilidades sociales y busca legitimizar regímenes neoliberales de libre mercado.

 

IV. Conclusiones.-

Una primera idea central es que la categoría sociedad civil es básicamente un concepto etnocéntrico, porque surgió en las sociedades capitalistas desarrolladas donde la estructuración económica y social (clasista) es de un carácter distinto al de las sociedades latinoamericanas. Además, justamente por esta característica tiene pretensiones de universalidad con lo que se buscaría neutralizar los discursos alternativos a los modelos de desarrollo orientados hacia el norte.

A pesar de todo esto, el término sociedad civil, que en el último tercio del siglo XX la ciencia política ha dedicado mucho esfuerzo a mapear ese vasto territorio, puede y debe a constituir un concepto útil. Si se la conceptualizara como un sistema de necesidades: “escenario específico de la actividad económica”, donde los actores se sirven de las necesidades de los demás para satisfacer sus propias necesidades (Avinieri y Pierre Rosanvallon), podríamos nuevamente vincular a los movimientos y clases sociales con el espacio propiamente económico. Así, la sociedad civil sería algo que iría mucho más allá de todo aquello que esta ubicado entre la familia y el Estado. Además, hay que tener presente que sociedad civil es una categoría teórica muy usada por los teóricos políticos de la gobernación y donde las experiencias de los llamados presupuestos participativos serían una muestra de la democratización de los poderes políticos en los espacios locales, pero también por los filósofos políticos norteamericanos comunitaristas y multiculturalistas (Charles Taylor, Michael Walter, etc.), quienes son los responsables teóricos de las políticas de la diferencia y del reconocimiento. Por todo esto, la categoría teórica sociedad civil es hoy y puede ser mañana también un arma en la lucha por la democracia frente a las dictaduras y frente al neoliberalismo pero también para construir un mundo mejor.

 
 

 

 

*Escrito elaborado con fines expositivos para la conferencia que se dictó sobre Sociedad Política en la Facultad de Estudios Generales Letras de la Universidad de Lima (lunes, 6 de marzo del 2008).

 
 

**Integrante del Taller de Estudios Sociales y Políticos "Antenor Orrego".
Catedrático de la Escuela de Ciencia Política de la UNFV

 
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 
 
 
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