Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
   
 
Tito Livio Aguero Vidal
24/02/2003

I. Introducción.

Hace 38 años Augusto Salazar Bondy, a propósito de Toynbee frente a los Panoramas de la Historia, se preguntaba si la tesis central del libro, la emergencia de una nueva civilización americana, era realmente una "¿afirmación de los valores de América Latina o la aceptación de una dependencia, de una alienación insuperable? (2) Recordemos que en dicho libro Haya de la Torre buscaba mostrar la compatibilidad, en lo sustantivo, de su doctrina del Espacio-Tiempo-Histórico con las tesis del gran historiador inglés. De tal manera que responder a esta interrogante nos lleva indefectiblemente a problematizar su mismo discurso filosófico y que mejor que hacerlo a partir de las dos matrices más importantes en la discusión filosófica contemporánea, es decir, desde el esquema opositor historicismo-universalismo y modernidad-postmodernidad.

II. Historicismo.-

El universalismo junto con el historicismo constituyen los dos grandes centros que han producido tensiones hacia una u otra dirección durante toda la historia de la filosofía. Ya desde los albores de la filosofía en la antigua Grecia, sobre todo con Tales de Mileto, y en menor medida con Anaximandro y Anaxímenes, encontramos ya consideraciones de carácter y naturaleza universalistas. Así, Tales es el primer gran universalista de la historia, pues fue el primer filósofo que demostró un teorema matemático.

A diferencia del universalismo que es antiguo, el historicismo es relativamente nuevo. Se inicia aproximadamente a mediados del siglo XVII, con un libro poco leído titulado Principios de una Ciencia Nueva en torno a la Naturaleza Común de las Naciones y cuyo autor es el italiano Giambattista Vico que es el que da nacimiento a esta nueva forma de pensar la filosofía. Incluso su mismo libro podría parecer un anticipo del joven Hegel -Fenomenología del Espíritu-. A pesar de que Karl Popper sostiene en su Miseria del Historicismo que el fundador de esta corriente es Wilhelm Dilthey, Vico esta considerado como el primer relativista y escéptico, porque su historicismo no se reduce únicamente a enunciar que la historia es necesaria para comprender la acción humana, sino porque también considera que las sociedades atraviesan diversos estadios. Es más, algunos estudiosos ven en su obra una anticipación de Hume, Hegel, Marx, y Sorel, con lo que lo terminan ubicando a la cabeza de la moderna filosofía de la historia.

Hoy la filosofía de la historia tiene un nuevo impulso gracias Alexander Kojéve, Paul Kennedy, Samuel P. Huntington, Francis Fukuyama, Alvin Toffler, Charles Taylor, Richard Rorty, etc., quienes de una o de otra manera se inspiran en Hegel, Spengler y Toynbee y, por tanto, en Vico. Por consiguiente, la filosofía de la historia, más allá de las preferencias ideo-políticas de los propios autores (izquierda-centro-derecha), es una corriente que forma parte y de manera muy activa de la filosofía mundial, y más aún los diversos autores mencionados y sus respectivos discursos filosóficos se basan y fundamentan en los de los que muy bien podríamos llamar clásicos historicistas. De tal manera que el Espacio-Tiempo-Histórico hoy en día no es una formulación filosófica fuera de espacio y de tiempo.

III. Post-Modernidad.-

Otro eje del debate filosófico contemporáneo es el que enfrenta a los filósofos modernos (Descartes, Locke, Kant, Habermas, etc.) con los postmodernos (Federico Nietzsche, Walter Benjamin, Jacques Francois Lyotard, Charles Baudelaire, Michael Foucoult, etc.) La llamada modernidad, como alguna vez lo dijo Octavio Paz tiene un carácter indiscutiblemente europeo, y se define a partir de una noción específica de racionalidad (instrumental) y que echó por tierras las visiones religiosas del mundo, como también las construcciones filosóficas basadas en una concepción abstracta del hombre y de las cosas. Todo ello llevó a la emergencia del mundo de la ciencia y de la técnica pero también de los diversos proyectos liberadores y/o emancipadores (socialismo burocrático, liberalismo, etc.).

La Postmodernidad, que es en el fondo una respuesta a la Modernidad y/o una etapa superior de la Modernidad, por lo contrario, implica una nueva actitud. Hay una dura crítica a la tesis de la existencia de una razón universal, que en el fondo era o es una simple y mera razón europea, y por consiguiente,
se postula la no existencia de razones o en todo caso la existencia de varias razones. Además, todas las categorías teóricas tan caras a la modernidad son no sólo cuestionadas sino dejadas de lado (totalidad, estructura, sistema, sistémico, etc.). Señalan que los proyectos liberadores modernos o para hablar en términos propiamente postmodernos los metarelatos han demostrado no ser la solución para liberar al hombre y a la mujer. Por último su "propuesta" todavía en construcción consiste en la reivindicación de lo fragmentario, heterogéneo, etc.

La crítica explícita al etnocentrismo y más que eso al eurocentrismo hace que el postmodernismo se ligue con la tesis del Espacio-Tiempo-Histórico, pues ambos coinciden en la existencia de varias razones históricas y que las mismas sociedades no tendrían un solo desarrollo sino múltiples desarrollos, pues como bien lo señala Francois Bourricaud Haya de la Torre "...no rechaza tanto la concepción unilineal como la idea de una evolución a partir de un solo centro" (3).

IV. Conclusiones.-

Pablo Quintanilla dice que la cultura contemporánea se encuentra atravesada por dos líneas de pensamiento, que a su entender, deben ser totalmente superadas: el cientificismo o positivismo y el relativismo (4). Sin embargo, pensamos que no todo relativismo histórico o filosofía de la historia tiene las características que señala Quintanilla y en el caso específico del Espacio-Tiempo-Histórico habrá que decir que el relativismo en Haya de la Torre i que se planteó Salazar Bondy en 1965 tiene un respuesta clara: Haya de la Torre no plantea una aceptación de la dependencia o de una alienación insuperable sino la reinvindicación de los valores propios de Indoamérica (5).

 
 

Notas.-

(1). Miembro del Taller de Estudios Sociales "Antenor Orrego".
(2). SALAZAR Bondy, Augusto. Historia de las Ideas en el Perú Contemporáneo. El proceso del Pensamiento Filosófico. Lima: Francisco Moncloa, 1965, T. II, pp. 351.
(3). BOURRICAUD, Francois. Poder y Sociedad en el Perú Contemporáneo. Buenos Aires: Sur, 1967, pp. 153.
(4). Ambas se reflejarían en una cosmovisión utilitarista que desprecia las humanidades y admira únicamente lo que implique dominio de naturaleza y beneficio inmediato, aunque éste sea efímero. Además detrás de ellas se esconde la misma falta de creatividad, y en el caso del relativismo la ausencia de ideas obligaría a repetir el discurso científico (QUINTANILLA, Pablo. "Debate del positivismo". En: Suplemento Dominical de El Comercio. Lima).
(5). Sobre el tema del carácter latinoamericano del pensamiento político de Víctor Raúl Haya de la Torre podría ser de alguna utilidad nuestro ensayo "El Amauta Antenor Orrego Espinoza (1892-1960): ideólogo del movimiento aprista" en el subportal del Taller de Estudios Sociales "Antenor Orrego" (Página Web del Instituto "Pueblo Continente": www.pueblocontinente.com).

 

 
 
 
     
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 
 
 
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