Taller de Estudios Sociales y Políticos
"Antenor Orrego"

Centro de Investigaciones Políticas, Sociales y Económicas

 
   
 
 
 

EL TERRORISMO EN LONDRES, EL NO DE BUSH A FIRMAR EL PROTOCOLO DE KYOTO Y LOS HURACANES KATRINA Y RITA

Coincidencias que matan

 
 
Víctor Raúl Bernuy Neira *
25/09/2005
 
 


El terrorismo acabó con la vida de 52 modestos ciudadanos residentes en Londres, Gran Bretaña. No se hizo esperar la solidaridad mundial con los deudos de las víctimas y el repudio a esta barbarie que continúa cobrando víctimas. Coincidía este crimen con la negativa de George Bush a firmar el protocolo de Kyoto. Dicho Protocolo regulará las emisiones de gases industriales que producen el calentamiento de la tierra y las alteraciones climáticas, a fin de reducir los desastres que ocasionan en la población con sus secuelas de hambruna, enfermedades y muerte en diversas regiones del orbe.

Dicha negativa, según Bush, es para proteger sus industrias. La ejecución del protocolo, les significaría enormes costos para reducir esas emisiones. En tiempos en que la producción estadounidense pierde terreno frente a la de los otros bloques económicos, entre ellos, la China e India. EE.UU. pone como condición que el Protocolo sea firmado también por estos dos países. Así sus industrias felizmente ven postergadas las restricciones a las formas de como explotan los recursos naturales a costa de afectar la biosfera y a la humanidad.

Justo cuando el gobierno de Bush se hacia más impopular en el planeta, con su negativa a firmar el protocolo, se producía el criminal atentado en Londres. Gran Bretaña ha sido su más firme aliado en la guerra contra Irak. En Escocia, días antes, en la reunión del Grupo de los 8, se debatía sobre el futuro del planeta y la pobreza en el África y los cambios climáticos. Tony Blair, el jefe del gobierno británico, estuvo en esa reunión presionando infructuosamente a Bush para que firmara el Protocolo. Por esos días y muy cerca al certamen miles de jóvenes protestaban en el megaconcierto Live 8 contra la pobreza y las emiciones de gases industriales.

 Ahora bien, a partir del 11 de setiembre del 2001 con la explosión de la Torres Gemelas en New York, el terrorismo termina de globalizarse en el planeta por los efectos nocivos de la globalización económica. Estos efectos abonan el accionar terrorista, de acuerdo a las justificaciones que tengan, ya sea de índole étnica, religiosa, económica o política. Hoy ha ganado ahora el escenario de los países ricos. No es una guerra convencional en donde guerrean dos bandos. El terrorismo asesina por sorpresa a su enemigo y acaba con todo lo que le rodee. No están también ajenos a este tipo de prácticas terroristas gobernantes y estados, a las cuales se les denomina terrorismo de estado. En medio de esta violencia que algunos llaman guerra sucia, están los pueblos desarmados que sufren las consecuencias.

Curiosamente se ha comprobado que los grandes intereses petroleros de la familia Bush se hallaban muy amistados con los de la petrolera familia Bin Laden, a la cual pertenece Osama, principal cabecilla del grupo terrorista Al Qaeda. Y que llamara poderosamente, por aquella época, la atención a los observadores el hecho de que inmediatamente de producido el atentado terrorista a las torres gemelas, el impedimento de abandono de los EE.UU de toda persona de origen árabe, no fuera cumplido precisamente por la familia Bin Laden, la única familia que abandonó territorio estadounidense tras ese luctuoso atentado.

 La cantidad de muertes por los cambios climáticos y la cantidad de muertos producidos por los atentados terroristas, no cesan. Estos flagelos, el primero ahora producido también por el accionar del hombre, coinciden en cuanto a que matan a personas, no se detendrán mientras la opinión pública internacional no haga el esfuerzo de controlarlos.

 Esfuerzos de los pueblos del mundo para que acabe con las condiciones que propician las acciones terroristas y las emisiones de gases que ocasionan el calentamiento de la tierra, proponiendo nuevas alternativas viables a fin de que se aplique el Protocolo de Kyoto lo más prontamente posible y medidas más efectivas que liquiden el terrorismo. Entre ellas como el acabar con la protección de los intereses de grandes grupos transnacionales, que vienen poniendo en riesgo la vida y el medio ambiente de las futuras generaciones y que de una u otra manera como es el caso de los intereses las transnacionales petroleras alimentaron el terrorismo apoyando a Osama Bin Laden en la época de la guerra fría.

 Ahora bien, tras el atentado terrorista y la negativa de Bush a firmar el protocolo de Kyoto, los desbastadores efectos del huracán Katrina en las costas de los estados de Missisippi, Alabama y Louisiana de los Estados Unidos, estaría confirmando los efectos producidos por el calentamiento de la tierra. Aunque todavía un sector de científicos como los meteorólogos de la Universidad de Colorado, William Gray y Philip Klotzbach, los gurúes de los huracanes, no aceptan que las consecuencias se deban a las emanaciones industriales; otros, sostienen que dicho calentamiento ha hecho que aumenten en frecuencia e intensidad los huracanes en los últimos 30 años, como afirma Kerry Emanuel, climatólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). El dióxido de carbono es el gas más dañino, se debe a la quema de combustibles fósiles como el petróleo en industrias y autos.

 Se estima que de no controlar las emisiones de gases industriales en los próximos 50 años, habrá que prepararnos para afrontar las secuelas del calentamiento de la tierra, nuevos escenarios climáticos sumamente complicados: el deshielo de los glaciales, el aumento de nivel de los mares, la desertificación, elevación de temperaturas, heladas, así como también el aumento de intensidad y frecuencia de las tormentas y huracanes.

 Al termino de este artículo, un nuevo huracán denominado Rita, como una demostración del aumento de intensidad y frecuencia de este tipo de fenómeno que afectan a los EE.UU, terminaba de azotar otra vez las costas de New Orleans, Lousiana y el Estado de Texas. Ponía en riesgo la gran reserva petrolera estadounidense que en ese estado se encuentra y la vida de cientos de miles de personas en esas zonas costeras del golfo de México. Debido a que este huracán había paralizado la producción petrolera texana, nuevamente la economía mundial se ve impactada al producirse una nueva alza en los precios del petróleo en el mercado internacional. EE.UU. en materia de producción petrolera es uno de los más importantes del mundo.

 

 

 
 

 

 
 

* Integrante del Taller de Estudios Sociales y Políticos "Antenor Orrego".

 
     
     
     
     
     
   

 

 

 
 
 
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